Las denuncias sobre la situación de los presos políticos saharauis vuelven a situarse en el centro de la actualidad. Organizaciones saharauis de derechos humanos han alertado de violaciones sistemáticas contra estudiantes saharauis encarcelados en prisiones marroquíes, en un contexto que, lejos de mejorar, muestra signos de agravamiento.

Según el Comité de Familiares de Presos Políticos Saharauis, la situación de los estudiantes y presos políticos Salah Eddine Essabar y Brahim Babeit, recluidos en la prisión de Ait Melloul, en Agadir, resulta especialmente preocupante. Ambos iniciaron el pasado 31 de marzo una huelga de hambre indefinida como forma de protesta ante las condiciones de detención que califican de inhumanas y degradantes.
Las denuncias apuntan a restricciones en el acceso a atención médica, limitaciones en la comunicación con el exterior y condiciones de reclusión marcadas por el hacinamiento, factores que agravan su estado de salud.
Estas situaciones no se presentan como casos aislados. El Colectivo de Defensores de los Derechos Humanos del Sáhara Occidental (CODESA) ha denunciado la existencia de un patrón de vulneraciones que afecta a presos políticos saharauis en distintas cárceles marroquíes.
En la misma línea, la Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de los Derechos Humanos (ASVDH) ha subrayado la necesidad de investigar estas prácticas y ha reclamado el respeto de los derechos fundamentales de los detenidos conforme a las normas internacionales.
Las organizaciones saharauis coinciden en señalar que estas condiciones responden a una política de presión sobre los presos políticos, en un contexto en el que la falta de mecanismos internacionales independientes de supervisión en el territorio sigue siendo una de las principales carencias.
En este sentido, la situación de los presos saharauis vuelve a poner de relieve uno de los aspectos más sensibles del conflicto: la dimensión de derechos humanos en los territorios ocupados.
Este tipo de denuncias se han reiterado en foros internacionales, incluyendo sesiones recientes del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, sin que hasta el momento se haya establecido un sistema permanente de monitoreo en el territorio.
La situación de los estudiantes saharauis en prisión, y en particular el recurso a huelgas de hambre como forma de protesta, refleja no solo las condiciones de detención, sino también la ausencia de vías efectivas para canalizar sus demandas.
Este contenido forma parte del seguimiento continuo sobre derechos humanos en el Sáhara Occidental, especialmente en lo relativo a los presos políticos saharauis y la falta de supervisión internacional en el territorio.