¿Qué se sabe del llamado nuevo Plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental? – Carlos C. García

¿Qué se sabe del llamado nuevo Plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental? – Carlos C. García
 

Las informaciones difundidas por el digital marroquí Le Desk y recogidas por El País apuntan a que Marruecos ha presentado en Madrid un documento de aproximadamente 40 páginas como versión ampliada de su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental. El texto, según esas publicaciones, no ha sido hecho público oficialmente, pero estaría circulando en forma de resumen o extracto entre diplomáticos y negociadores.

Si lo publicado es correcto, no estamos ante un simple reajuste del plan de 2007, sino ante una propuesta institucional mucho más detallada, concebida para operar como base técnica de negociación bajo auspicio estadounidense y con supervisión de Naciones Unidas.

Una autonomía dentro del Reino

Según Le Desk, el documento prevé la creación de una región autónoma saharaui con parlamento propio, gobierno regional, sistema judicial para materias autonómicas y competencias en ámbitos como educación, sanidad, urbanismo, pesca o economía regional. A primera vista, la arquitectura recuerda a modelos autonómicos europeos.

Sin embargo, tanto Le Desk como El País coinciden en que el Estado marroquí conservaría en exclusiva las llamadas “competencias regalianas”: defensa, relaciones exteriores, moneda, nacionalidad y símbolos de soberanía. Además, toda competencia no expresamente transferida a la región quedaría en manos del Estado central.

Eso significa que el principio de subsidiariedad operaría en sentido inverso al de muchos sistemas autonómicos europeos: en caso de duda, la competencia no sería regional, sino estatal.

El papel del Rey

Uno de los puntos más sensibles publicados hasta ahora es que el jefe del Ejecutivo autonómico sería investido por el Rey de Marruecos. Aunque el presidente contaría con legitimidad parlamentaria regional, la última palabra institucional recaería en el monarca.

Este elemento introduce una dimensión política importante: la autonomía no se configuraría como un poder soberano delegado por el pueblo saharaui, sino como una competencia concedida dentro del marco constitucional marroquí.

Referéndum nacional, no saharaui

El País señala otro aspecto clave: el eventual estatuto debería ser aprobado mediante referéndum nacional marroquí, no únicamente por los habitantes del territorio.

Si esta información es correcta, el sujeto decisor sería el conjunto del cuerpo electoral marroquí. Eso desplaza el eje del debate: la consulta no se plantearía como ejercicio de autodeterminación del pueblo saharaui, sino como validación interna de una reforma territorial del Reino.

Ese detalle, de confirmarse, es probablemente el más políticamente relevante de todo lo publicado.

Símbolos y soberanía

También se ha difundido que en el territorio autónomo solo ondearía la bandera marroquí, sin enseña propia. Puede parecer un elemento simbólico menor, pero en conflictos de soberanía los símbolos son altamente significativos. Indican quién ostenta la titularidad última del poder y quién queda subordinado en el nuevo diseño institucional.

Un plan detallado, pero no público

Lo llamativo es que, pese a hablarse de un texto de 40 páginas, el documento íntegro no ha sido publicado oficialmente. Lo que se conoce procede de filtraciones o resúmenes difundidos por medios marroquíes y recogidos por prensa internacional.

Eso plantea una pregunta política evidente: si se trata de una propuesta destinada a resolver uno de los conflictos más prolongados del continente africano, ¿por qué no hacer público el texto completo?

La transparencia es un elemento central en cualquier proceso que afecte al estatus político de un territorio.


Un punto de inflexión

Si lo publicado hasta ahora refleja fielmente el contenido del documento, el llamado plan de autonomía no redefine el conflicto, sino que lo encuadra definitivamente dentro del orden constitucional marroquí. No abre una vía hacia la autodeterminación; la sustituye por una fórmula de integración territorial bajo soberanía consolidada.

La cuestión ya no sería si hay autonomía, sino quién decide el marco en el que esa autonomía existe. Y, según lo difundido, la respuesta parece clara: no el pueblo saharaui como sujeto político diferenciado, sino el Estado marroquí en su conjunto.

Si esta es la arquitectura real del texto presentado en Madrid, el debate internacional no estará ante una negociación sobre el estatus del Sáhara Occidental, sino ante la formalización jurídica de una posición previamente definida. Y eso cambia profundamente el significado político de lo que está en juego en las próximas rondas diplomáticas.

Origen: El rey de Marruecos se reserva el derecho de investidura del presidente del Sáhara en el plan de autonomía

Carlos C. García – NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL


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