El ser querido, protagonizada por Javier Bardem y Victoria Luengo, sitúa el Sáhara Occidental en el centro simbólico de una historia sobre memoria, culpa y abandono.
Por Victoria G. Corera – PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL»
La presencia del Sáhara Occidental en el Festival de Cannes 2026 podría no estar llegando únicamente a través de documentales militantes o películas explícitamente políticas. Una de las grandes sorpresas culturales de estos días es que El ser querido, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen presentada en competición oficial, incorpora de forma directa la cuestión del Sáhara español y el abandono histórico del territorio por parte de España.
La película, protagonizada por Javier Bardem y Victoria Luengo, cuenta la historia de un director de cine y su hija actriz, marcados por años de distancia y heridas emocionales. Pero el trasfondo del filme va mucho más allá de un drama familiar.
Diversas críticas y crónicas publicadas desde Cannes coinciden en señalar que la película dentro de la película que rueda el personaje de Bardem gira precisamente alrededor del Sáhara español.
El diario EL PAÍS explica incluso que buena parte de la trama transcurre durante “el rodaje en Fuerteventura de una película de época sobre el Sáhara español”, mientras que el propio Javier Bardem reconoció abiertamente la dimensión política del proyecto:
“Hablamos mucho Isabel [Peña, la coguionista], Rodrigo y yo de ese tema, que yo quise potenciar efectivamente subrayando el abandono del Sáhara. Porque tiene que ver con mi historia personal y mi militancia social. Es interesante contarlo y espero que atraiga la atención sobre este hecho. Es un conflicto muy olvidado, que hay que seguir denunciando y que es como una pequeña Palestina. Con diferencias, cierto, pero son países abandonados por la realpolitik“
Las referencias no parecen casuales. Bardem lleva décadas implicado públicamente en apoyo de la causa saharaui, participando en campañas internacionales y en el festival FiSahara celebrado en los campamentos de refugiados saharauis.
Lo más interesante es que El ser querido no parece abordar el Sáhara Occidental como un simple elemento decorativo o contextual. Varias lecturas críticas interpretan que la relación entre el padre y la hija funciona también como metáfora del abandono histórico del territorio por parte de España y de la incapacidad española para afrontar plenamente esa memoria colonial.
Una crítica publicada en francés durante el Festival de Cannes llega incluso a describir el filme como “una reflexión sobre la culpa histórica ligada al Sáhara occidental” y sobre “una España incapaz de mirar plenamente su pasado colonial”.
Mientras tanto, buena parte de la prensa internacional continúa presentando la película principalmente como un intenso drama sobre relaciones familiares, poder emocional y memoria. Sin embargo, el Sáhara Occidental aparece cada vez con más claridad como una presencia simbólica constante dentro del relato.
El resultado podría convertir a El ser querido en una de las películas españolas más importantes de los últimos años a la hora de devolver indirectamente el Sáhara Occidental al centro de una conversación cultural internacional.
Y quizá ahí resida precisamente uno de los aspectos más llamativos de la película: hablar del Sáhara no solo desde la política, sino desde la memoria, la ausencia y la culpa.