El 27 de febrero de 1976, un día después de que la España del dictador abandonara por la puerta de atrás el territorio de la que había sido su provincia 53, la voz de El-Uali Mustafa Sayyid, cofundador del Frente Polisario, legítimo representante del pueblo saharaui, proclamó en Bir Lehlu la República Árabe Saharaui Democrática, la RASD.
Han transcurrido 50 años, se dice pronto, y España sigue cargando sobre sus espaldas una deuda histórica, jurídica y moral con el pueblo saharaui. Y no me refiero a ciudadanos españoles, a la gente de a pie, con carnet en su cartera o sin él, no… hablo del Reino de España y de su gobierno. Del gobierno de Sánchez, de él mismo y de todos sus portavoces, gubernamentales y no, arrodillados vergonzosamente ante el régimen de Mohamed VI, podrido de dinero y mala ley, siempre dispuesto al chantaje y la vendetta. Porque si no hay excusa que pueda ocultar el giro protagonizado en su día por el PSOE de Ferraz en la causa del Sahara Occidental, enrocado desde entonces en un discurso falso e impostado y ajeno a los valores de la libertad y la verdad de la historia, que se siga avanzando indisimuladamente en dicha dirección como si ya estuviera todo dicho, hecho y decidido vía artículo treintaitrés, tiene delito, en casa propia y en la de todos.
Que si no hace tanto fue el voto negativo de los diputados socialistas a conceder la nacionalidad por carta de naturaleza a los saharauis nacidos bajo la administración española del Sáhara Occidental, es decir, aquellos nacidos antes de 1976 -el único voto en contra de todo el arco parlamentario, la propia ultraderecha se abstuvo-, ahora es el apoyo a toda iniciativa parlamentaria y extraparlamentaria en Europa que, contraviniendo las recientes sentencias ejecutivas de los propios tribunales europeos ratificando el derecho de los saharauis sobre los recursos naturales del Sahara Occidental, en un ejercicio de cinismo sin precedentes. Sin olvidar la violencia indiscriminada del ejército y autoridades alauitas contra civiles saharauis en territorios ocupados, ante lo cual permanecen mudos, qué manifiesta complicidad…
Y ahi está el PSOE, defendiendo expresamente la soberanía marroquí del Sahara Occidental mientras reivindican la libertadd y el derecho a vivir en paz del pueblo palestino, se ponen en cabeza de toda acción diplómatica en su favor y condenan al régimen israelí de ocupación del genocida Nethanyahu. O en el caso de Ucrania, cuatro años ya del inicio de una guerra que parece no tener fin, cuya postura ha sido igualmente de condena y reacción contra la invasión rusa. Es en este contexto donde, creo, debemos poner al PSOE de Ferraz en evidencia, sea sólo para que conste… ¿Por qué no actúan del mismo modo, en coherencia con Ucrania o Palestina, en el caso del Sáhara Occidental, invadido igualmente por la fuerza y ocupado desde entonces manu militari por Marruecos? Sin olvidar que aquella primera incursión de 1976 desembocó en lo que, acreditado está, fue un auténtico genocidio. Cerca de 3000 saharauis -la mayoría con ese DNI español que ahora les niegan- fueron bombardeados masivamente por la aviación marroquí y, en su camino al exilio argelino, ancianos, mujeres y niños, cayeron abrasados con napalm y fósforo blanco.
De Hassan II a su hijo Mohamed VI, sátrapas ambos, Marruecos se mira uy refleja en el mismo espejo manchado de sangre del régimen de Moscú o del de Netanyahu. De manera que no resulta ninguna afirmación fuera de lugar decir, alto y claro, que los pueblos ucraniano, palestino y saharaui son víctimas del mismo verdugo, la satrapía no hace distingos. Y en el caso del Sáhara con un añadido en absoluto baladí, porque España, parte imprescindible de un proceso de descolonización inconcluso, es directamente cómplice de Marruecos. Dicho lo cual, a más más, porque desde la que conocemos como Marcha Verde, nunca un gobierno español se ha vendido a Marruecos tan barato como el gobierno de Sánchez. Y no hay maniobra ni discurso político que pueda ocultar esta verdad. Tampoco silenciar, así lo pretendan, que el Frente Polisario y Marruecos llevan en guerra desde hace también cuatro años, un conflicto que parece menor ante la dimensión adquirida por otros pero que en absoluto lo es. Reivindicar su dignidad, el derecho a ser y no renunciar a la libertad y futuro en paz al que tienen derecho, hace grandes, más si cabe, a los pueblos en lucha, a todos ellos.
Hoy es 27 de febrero, Día Nacional de la República Árabe Saharaui Democrática. Hoy y siempre voy de la mano de mis hermanos saharauis, siempre en mi corazón, siempre…. El mismo que late y se duele también por Ucrania y el pueblo palestino, sus hombres y mujeres, sus niños… su dignidad, el futuro, la libertad…
SAHARA HURRA!
UKRAINIA eta PALESTINA ASKE!
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