Sáhara Occidental | No son solo fuentes saharauis: crecen las advertencias internacionales ante el proyecto de EEUU

Las advertencias internacionales sobre el proyecto estadounidense ponen el foco en el futuro de la MINURSO y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Imagen generada digitalmente.

Juristas europeos, académicos estadounidenses y analistas argelinos alertan, desde perspectivas diferentes, de los riesgos que plantea el borrador sobre la autodeterminación, el futuro de la MINURSO y la estabilidad regional.

A medida que se acerca la votación del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental, prevista para el viernes 30 de octubre, las advertencias sobre el proyecto estadounidense comienzan a dibujar un panorama que va más allá de las posiciones del Frente POLISARIO y de las organizaciones saharauis. Durante los últimos días, juristas europeos, académicos estadounidenses y analistas argelinos han cuestionado distintos aspectos del borrador inicial presentado por Washington. Sus argumentos no son idénticos, pero coinciden en una preocupación fundamental: que Naciones Unidas termine condicionando de antemano el resultado de una negociación sobre un territorio cuyo proceso de descolonización continúa pendiente.

Desde Estados Unidos, el profesor Stephen Zunes ha desarrollado esta crítica en una entrevista concedida a Daniel Falcone y publicada este lunes 26 de octubre por CounterPunch. Zunes advierte de que convertir la autonomía bajo soberanía marroquí en la única base de negociación supondría aceptar una solución que presupone precisamente aquello que debería decidirse mediante el ejercicio de la autodeterminación. Su análisis introduce además una cuestión de alcance internacional: las consecuencias que tendría para el sistema jurídico construido después de la Segunda Guerra Mundial admitir que una situación territorial derivada del uso de la fuerza pueda consolidarse mediante una decisión política. El académico recuerda también el precedente de Timor Oriental, donde la presión internacional contribuyó a abrir el camino hacia el referéndum de autodeterminación de 1999.

Desde Europa, la Asociación Europea de Abogados por la Democracia y los Derechos Humanos en el Mundo (ELDH) ha formulado objeciones jurídicas concretas al proyecto estadounidense. En un llamamiento dirigido a los quince miembros del Consejo de Seguridad, reclama que la autonomía no sea presentada como resultado exclusivo, que se preserve el marco del Plan de Arreglo que dio origen a la MINURSO y que no se utilicen mecanismos de consulta paralelos para debilitar la representación del Frente POLISARIO. La organización añade una preocupación especialmente relevante: una eventual transformación de la misión de Naciones Unidas no debería reducir todavía más la vigilancia internacional de los derechos humanos en el territorio.

Desde Argelia, el antiguo diplomático Amar Belani ha examinado en un análisis publicado por TSA Algérie el 25 de octubre las consecuencias políticas y militares de una resolución que restringiera las opciones de negociación. Belani advierte de que una combinación de factores —un texto rechazado por el POLISARIO, una eventual ruptura del proceso político y una reducción de las capacidades operativas de la MINURSO— podría aumentar el riesgo de escalada militar. Su argumento incorpora así una dimensión que complementa las preocupaciones jurídicas expresadas desde Europa y Estados Unidos: la estabilidad regional y las consecuencias de debilitar los mecanismos internacionales de observación.

Las coincidencias entre estas intervenciones resultan significativas precisamente porque sus autores no hablan desde una misma institución ni desarrollan idénticos análisis. Zunes sitúa el debate en el futuro del derecho internacional y recuerda que la reciente resolución de la Cuarta Comisión mantiene el derecho de autodeterminación; los juristas europeos señalan las modificaciones necesarias para preservar el marco jurídico de la descolonización; y Belani advierte de los riesgos de seguridad que podría generar una negociación sin una de sus partes y con una presencia internacional debilitada. Los tres enfoques convergen en una misma cuestión: una solución política no puede considerarse duradera únicamente porque el Consejo de Seguridad haya definido previamente sus límites.

Estas advertencias llegan cuando todavía se negocia el contenido definitivo de la resolución estadounidense y no se conocen públicamente las modificaciones que podrían introducirse antes de la votación. La discusión, por tanto, no está cerrada. Pero las reacciones internacionales de los últimos días muestran que el debate sobre el Sáhara Occidental no puede reducirse a una confrontación entre las posiciones marroquíes y saharauis. Lo que está en juego también afecta a la credibilidad de Naciones Unidas, al respeto de los compromisos anteriores y a la capacidad del Consejo de Seguridad para promover una solución sin dar por concluida una descolonización que sigue pendiente.

Fuentes: Citadas y enlazadas en el texto.

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