Un nuevo testimonio procedente de la prisión marroquí de Tiflet 2 vuelve a poner el foco en la situación de los presos políticos saharauis. La Liga para la Protección de los Presos Saharauis en Prisiones Marroquíes ha denunciado un episodio especialmente grave: la utilización de un preso extranjero para agredir y provocar al preso político saharaui Sidi Abdallah Ahmed Sidi Abbah.

Según el testimonio de su familia, recogido el 2 de abril de 2026, la propia administración penitenciaria habría facilitado esta situación con el objetivo de generar un conflicto artificial que justificara sanciones disciplinarias. Esta práctica, denunciada como recurrente por organizaciones saharauis, forma parte de un patrón más amplio de hostigamiento y degradación contra los presos políticos saharauis.
Como resultado de esta maniobra, Sidi Abdallah Abbah ha sido castigado con una semana en el “calabozo”, una celda extremadamente reducida —de apenas un metro cuadrado— donde los presos son aislados en condiciones que vulneran cualquier estándar internacional: sin luz, sin atención médica, sin condiciones básicas de dignidad.
El caso resulta aún más alarmante si se tiene en cuenta que el preso lleva ya más de ocho años en régimen de aislamiento. A ello se suma la privación continuada de asistencia médica, a pesar de las enfermedades derivadas de años de detención arbitraria. Las organizaciones denuncian que estas condiciones no son excepcionales, sino parte de un sistema de castigo dirigido específicamente contra presos saharauis.
Los hechos se remontan al mes de Ramadán, cuando el preso se encontraba en retiro espiritual. En ese contexto, la administración penitenciaria trasladó deliberadamente a otro recluso a las inmediaciones de su celda con el objetivo de provocar tensiones, incluso de carácter racista, que posteriormente sirvieran como base para nuevas sanciones.
Este tipo de prácticas se suma a las denuncias recientes sobre huelgas de hambre, negligencia médica y violaciones sistemáticas de derechos humanos contra presos saharauis en cárceles marroquíes. Diversas organizaciones han advertido de un deterioro constante de las condiciones de detención, en un contexto marcado por la ausencia de mecanismos independientes de supervisión.
Más allá del caso concreto, lo que emerge es un patrón: aislamiento prolongado, castigos arbitrarios, utilización de otros presos como instrumento de presión y negación de derechos básicos. Todo ello en un contexto en el que la comunidad internacional sigue sin ejercer una presión efectiva para garantizar el respeto de los derechos humanos en el Sáhara Occidental ocupado.