Sáhara Occidental: Cuando no hay noticias, también hay ocupación, por Carlos C. García

Sáhara Occidental: Cuando no hay noticias, también hay ocupación, por Carlos C. García

Hay días en los que no llegan teletipos, no se anuncian reuniones diplomáticas ni se producen declaraciones altisonantes sobre el Sáhara Occidental. Días en los que la actualidad parece haberse detenido y el silencio se impone en la agenda informativa. Sin embargo, esa ausencia de noticias no equivale a una pausa en la realidad. La ocupación no se suspende cuando no hay titulares; continúa, intacta, como parte de una normalidad impuesta.

El problema del Sáhara Occidental no es solo la falta de soluciones, sino la gestión prolongada del silencio. Durante años, la ausencia de avances se ha convertido en rutina y la falta de novedades ha terminado por interpretarse como estabilidad. Ese es uno de los mecanismos más eficaces para consolidar un statu quo injusto: hacer creer que, si no ocurre nada “nuevo”, entonces no ocurre nada relevante. Pero en los territorios ocupados, la vida cotidiana sigue marcada por la represión, la vulneración de derechos y la negación sistemática de la voz saharaui.

La comunidad internacional, empezando por la ONU, no desconoce esta realidad. El Sáhara Occidental continúa figurando como territorio pendiente de descolonización y su situación jurídica no ha sido resuelta. Aun así, la distancia entre ese reconocimiento formal y la voluntad política de actuar se ha ido ensanchando con el paso del tiempo. El silencio no es ignorancia: es una forma de administración del problema.

También los medios de comunicación desempeñan un papel decisivo en este proceso. La lógica de la actualidad inmediata penaliza los conflictos largos, especialmente aquellos que no ofrecen imágenes espectaculares ni giros dramáticos. El Sáhara Occidental queda así relegado a momentos puntuales, mientras el resto del tiempo desaparece del relato informativo. Esta intermitencia contribuye a que la ocupación se perciba como un hecho consumado y no como una situación anómala que sigue violando el derecho internacional.

Cuando no hay noticias, el riesgo es aceptar implícitamente que la situación se ha normalizado. Pero la normalización de una ocupación no la convierte en legítima. El paso del tiempo no sustituye al derecho, ni el cansancio informativo anula las obligaciones pendientes. Cada día sin titulares es, en realidad, un día más sin autodeterminación, sin protección efectiva y sin una solución justa.

Seguir escribiendo sobre el Sáhara Occidental en días de silencio no es insistencia gratuita ni rutina militante. Es una forma de recordar que la ausencia de actualidad no equivale a la ausencia de responsabilidad. Mientras no haya una respuesta acorde al derecho internacional, el silencio no será neutral. Será, simplemente, otra cara de la ocupación.

Por Carlos C. García – Plataforma NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL


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