Sáhara Occidental: la jaima, símbolo de resistencia y origen de la República Saharaui

Hoy, cincuenta años después de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), hay un elemento que atraviesa toda la historia del pueblo saharaui: la jaima.

Jaima saharaui con niños en un campamento del Sáhara Occidental
La jaima ha sido el espacio donde se organiza la vida colectiva saharaui y donde se transmiten valores, educación e identidad entre generaciones.

No es solo una estructura tradicional. Es un espacio de vida, de organización y de identidad. Y, en 1976, fue también el escenario de un momento fundacional.

Un testimonio recuperado en el marco del 50 aniversario de la RASD permite reconstruir cómo se levantó la jaima en la que se proclamó el Estado saharaui. No fue una construcción planificada ni institucional. Fue el resultado del esfuerzo colectivo de un maestro y sus alumnos en medio del desplazamiento y la incertidumbre.

En aquel contexto, marcado por la invasión y el éxodo hacia el exilio, Lahasan Mohamed Salem Jilàli —uno de los primeros educadores saharauis— relata cómo, junto a los niños, prepararon el terreno, retiraron piedras y levantaron una estructura precaria con los materiales disponibles. Los postes eran insuficientes y tuvieron que unirlos improvisando mástiles. También construyeron el pedestal donde se izaría la bandera.

Aquella jaima no era solo un refugio. Era el lugar donde se iba a afirmar la existencia de un pueblo y de un Estado.

El 27 de febrero de 1976, en condiciones extremadamente difíciles, se congregaron saharauis llegados de distintos puntos del territorio y del exilio. Allí se leyó el manifiesto fundacional de la RASD. Según el testimonio, aquella noche se celebró con disparos al aire, en un ambiente donde se mezclaban la incertidumbre y la convicción de estar viviendo un momento histórico.

Más que una estructura: un símbolo colectivo

La jaima ha sido tradicionalmente el centro de la vida saharaui. En ella se organiza la familia, se toman decisiones y se transmite la cultura. Pero, en el contexto del conflicto, ha adquirido también un significado político.

Desde el exilio en los campamentos hasta los territorios liberados, la jaima ha acompañado al pueblo saharaui en todas las etapas de su historia reciente. No solo como espacio físico, sino como símbolo de continuidad y resistencia.

El propio testimonio insiste en el papel de los niños y la educación en este proceso. Aquella primera escuelita improvisada, levantada en medio del desplazamiento, no solo enseñaba a leer y escribir. Era también una forma de sostener la comunidad y de preparar el futuro.

La jaima como metáfora de un pueblo

Cincuenta años después, la imagen de aquella primera jaima sigue teniendo un valor que va más allá de lo material.

Representa:

  • la organización colectiva en condiciones extremas
  • la centralidad de la educación
  • la transmisión intergeneracional
  • y la continuidad de un proyecto político

En palabras del propio relato, aquella jaima inicial “abriga hoy a todo un pueblo” bajo una idea que ha marcado estas décadas: la unidad nacional.

Memoria y presente

En un conflicto que a menudo se analiza desde la geopolítica o el derecho internacional, relatos como este permiten entender otra dimensión: la cultural y humana.

La historia de la jaima en la proclamación de la RASD no es solo un recuerdo. Es una forma de explicar cómo un pueblo ha construido su identidad en medio del exilio, la guerra y la espera