Cada vez que aparece en la prensa la palabra “negociaciones” en relación con el Sáhara Occidental, se activa automáticamente la sensación de que algo importante está avanzando. Pero conviene distinguir entre movimiento diplomático y progreso político real. No son lo mismo.
Los rumores sobre encuentros en Madrid, difundidos por medios como El Confidencial o El Independiente, hablan de contactos, documentos y posibles nuevas versiones del plan de autonomía marroquí. Nada de eso modifica el marco jurídico del conflicto: el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización, y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación continúa reconocido por Naciones Unidas.
Una reunión no altera las resoluciones del Consejo de Seguridad. Un documento de 40 páginas no sustituye un referéndum. Y un cambio de tono diplomático no transforma una ocupación en solución política.
La experiencia demuestra que muchas “nuevas secuencias” terminan diluyéndose porque el problema de fondo permanece intacto: cualquier propuesta que excluya explícitamente la opción de independencia o que cierre de antemano el resultado no constituye una negociación abierta, sino un marco previamente condicionado.
Confundir ruido diplomático con avance real solo contribuye a normalizar una situación que, jurídicamente, sigue sin resolverse. El progreso auténtico no se medirá por el número de reuniones discretas, sino por el respeto efectivo al derecho internacional y a la libre decisión del pueblo saharaui.
Origen: Sahara occidental : négociations en Espagne, plan marocain et rôle central de l’Algérie
Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
