El diario El Independiente ha publicado una entrevista con Mohamed Uleida, dirigente del Frente Polisario, en la que analiza el papel de España en el conflicto del Sáhara Occidental. Sus declaraciones, especialmente críticas con la evolución de la política española, vuelven a situar en el centro del debate una cuestión clave: la responsabilidad de España en un proceso de descolonización aún sin resolver.
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En la conversación, Uleida sostiene que la política española hacia el Sáhara Occidental no ha experimentado cambios reales en décadas. Según su análisis, existe un patrón que se repite: el apoyo al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui cuando los partidos están en la oposición, y un giro de posición una vez llegan al Gobierno.
“Los gobiernos de España no han cambiado nunca su postura”, afirma, señalando que el reciente respaldo al plan de autonomía marroquí representa, en su opinión, el punto más alto de ese alineamiento con Rabat. Más allá de la contundencia de la afirmación, lo relevante es el diagnóstico: la continuidad de una política que, desde la perspectiva saharaui, ha contribuido a consolidar el statu quo.
Este planteamiento conecta con un elemento estructural del conflicto que a menudo queda diluido en el debate público: España sigue siendo, jurídicamente, la potencia administradora del Sáhara Occidental. Así lo han reiterado distintos marcos del derecho internacional, pese a la retirada administrativa de 1976. En ese contexto, la posición española no es la de un actor externo, sino la de un país con responsabilidades pendientes.
La entrevista también introduce un elemento que aparece de forma recurrente en los análisis estratégicos: las implicaciones de la relación entre España y Marruecos. Uleida advierte de los riesgos de ese acercamiento, no solo en términos políticos, sino también en cuestiones vinculadas a la seguridad y al equilibrio regional. Aunque sus palabras se sitúan en un plano claramente crítico, reflejan una preocupación que también está presente en parte del debate español.
Otro aspecto relevante es la referencia al ámbito jurídico internacional. El dirigente saharaui destaca la importancia de las decisiones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre los acuerdos comerciales con Marruecos, subrayando que estas resoluciones refuerzan la idea de que el Sáhara Occidental es un territorio distinto y separado. Al mismo tiempo, señala las dificultades para que estas decisiones se traduzcan en cambios efectivos en la práctica política.
En conjunto, la entrevista no aporta únicamente una crítica puntual, sino que refleja una visión más amplia sobre el papel de España en el conflicto. Medio siglo después del inicio del proceso de descolonización, la cuestión sigue abierta, y el posicionamiento de Madrid continúa siendo un elemento central en cualquier posible evolución del escenario.