Sáhara Occidental | La lección de Timor Oriental: el fracaso de la MINURSO no puede justificar el abandono de la autodeterminación

Dionísio Babo Soares, exministro de Asuntos Exteriores de Timor Oriental, durante una intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas. En un artículo publicado el 1 de noviembre de 2026, defiende que el cierre de la MINURSO no puede justificar el abandono del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Dionísio Babo Soares, exministro de Asuntos Exteriores de Timor Oriental, propone aprovechar el fracaso del Consejo de Seguridad del 30 de octubre para reconstruir el proceso político del Sáhara Occidental sobre una base que considera irrenunciable: el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro. Su reflexión incorpora una experiencia histórica especialmente significativa, la de un país que consiguió su independencia después de décadas de ocupación y mediante una consulta organizada por Naciones Unidas.

En un artículo publicado el 1 de noviembre por la agencia timorense TATOLI, Babo Soares analiza el bloqueo del Consejo de Seguridad y rechaza que la cuestión del Sáhara Occidental se convierta en una disputa entre Estados Unidos y Rusia. A su juicio, lo importante no es determinar cuál de las dos potencias ha prevalecido, sino encontrar una salida que respete el derecho internacional y permita expresar la voluntad del pueblo saharaui.

El antiguo responsable de la diplomacia timorense recuerda que el Sáhara Occidental permanece inscrito desde 1963 en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas. También señala que la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975 no reconoció vínculos de soberanía territorial que pudieran impedir el ejercicio de la autodeterminación. El fracaso de los mecanismos establecidos para garantizar ese derecho, sostiene, no puede convertirse en un argumento para abandonarlo.

Su propuesta se articula en cuatro prioridades: evitar un vacío de seguridad tras la desaparición de la MINURSO; reconstruir unas negociaciones sustantivas entre Marruecos y el Frente POLISARIO; establecer un procedimiento creíble para que el pueblo saharaui ejerza su autodeterminación; y situar las condiciones de vida y los derechos de la población en el centro de las decisiones internacionales.

Para afrontar la retirada de la misión, Babo Soares propone estudiar mecanismos provisionales de vigilancia y enlace autorizados por Naciones Unidas. Menciona incluso la posibilidad de recurrir a equipos móviles de verificación y vigilancia por satélite. En el terreno diplomático, defiende negociaciones con objetivos definidos, medidas de confianza, garantías humanitarias y acuerdos de seguridad, con la participación de Argelia y Mauritania como países vecinos.

Su propuesta más importante se refiere a la autodeterminación. El exministro considera necesario distinguir entre el derecho, que permanece vigente, y los mecanismos que pueden permitir ejercerlo. Las negociaciones podrían examinar distintas fórmulas políticas, incluida la independencia o la autonomía, pero ninguna debería imponerse por resultar conveniente a las grandes potencias. Para garantizar una decisión legítima, propone examinar cuestiones como la participación de los refugiados, la identificación de los votantes y la supervisión internacional.

La experiencia de Timor Oriental

Aquí aparece la aportación más significativa del artículo. Babo Soares recuerda que Timor Oriental sufrió la invasión indonesia en 1975 y permaneció durante décadas sin poder ejercer su derecho de autodeterminación. Sin embargo, Naciones Unidas continuó reconociendo ese derecho hasta que el 30 de agosto de 1999 se celebró una consulta popular supervisada internacionalmente.

En aquella votación, el 78,5 % de los participantes rechazó la propuesta de autonomía dentro de Indonesia. El resultado abrió el camino hacia la restauración de la independencia de Timor Oriental en mayo de 2002. Babo Soares no sostiene que el Sáhara Occidental deba alcanzar necesariamente el mismo resultado, sino que las dificultades para organizar una consulta no pueden utilizarse para negar indefinidamente el derecho de un pueblo a decidir.

El exministro dedica también una parte importante de su reflexión a los refugiados saharauis. Recuerda que la asistencia humanitaria, aunque indispensable, no sustituye una solución política. Alimentación, educación y atención sanitaria son necesidades inmediatas, pero no pueden reemplazar el derecho de quienes llevan medio siglo en el exilio a participar en las decisiones sobre su futuro. También reclama atención a los derechos humanos, los recursos naturales y las condiciones de vida de la población saharaui.

El artículo concluye reclamando una mayor coordinación entre el Consejo de Seguridad, la Asamblea General, los mecanismos de descolonización y la Unión Africana. Ni el veto ruso ni el fracaso de su propuesta alternativa ofrecen por sí solos una solución. La tarea pendiente, según Babo Soares, consiste en construir un procedimiento internacional legítimo que permita finalmente ejercer la autodeterminación.

La experiencia de Timor Oriental aporta así una perspectiva diferente al debate abierto tras el cierre de la MINURSO. Allí también hubo ocupación, dificultades diplomáticas y décadas de espera. Pero el derecho reconocido internacionalmente terminó encontrando una vía para hacerse efectivo. Para Babo Soares, esa es la enseñanza que Naciones Unidas no debería olvidar al afrontar el futuro del Sáhara Occidental.

ARTÍCULO ORIGINAL

Dionísio Babo Soares | Western Sahara After the Security Council Vote on 30-10-2026: A View From Timor-Leste

TATOLI, Agencia de Noticias de Timor Oriental, 1 de noviembre de 2026. Artículo de opinión en inglés.

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