Saharauis: un pueblo cuya paciencia se agotó « Diario y Radio U Chile

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Pablo Jofré Leal 

En la zona de El Guarguerat, al sur de los territorios ocupados saharauis, en el límite con Mauritania, se expresó en estos días la voluntad de lucha y la dignidad del pueblo saharaui, impidiendo el uso de la zona, tanto por las tropas ocupantes de Marruecos como por empresas de ese país, que usan la brecha de El Guarguerat como sitio de comercio ilegal e incluso tráfico de drogas para distribuir al sur del continente africano.

La protesta de civiles saharauis a la acción delictiva de Marruecos, generó un ataque de tropas del ejército ocupante en lo que se conoce como la brecha de El Guerguerat, que obligó a las autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) a través del Ejército Popular de Liberación saharaui, salir en defensa de sus ciudadanos, en una escalada de acciones que finalmente desembocó en enfrentamientos directos entre ambos ejércitos y la declaración de guerra, por parte del gobierno de la RASD, cuyos efectivos bombardearon como muestra de su poder militar y efectividad operativa los puestos militares marroquíes a lo largo del Muro que por 2700 kilómetros divide en dos el territorio saharaui: los puestos de Mahbez en las cercanías de los campamentos de refugiados de Tindouf en el límite con Argelia. Hauza, en el sector que separa el territorio liberado saharaui y el muro a la altura de la ciudad ocupada saharaui de Smara y la zona militar de Auserd, en el sur del territorio bajo invasión marroquí. La agencia de prensa saharaui ha informado que las fuerzas de la RASD han bombardeado bases, puntos de apoyo y abastecimientos del enemigo además de dar duros golpes al ejército marroquí.

Efectivamente,  el presidente de la RASD y líder del Frente Polisario, Brahim Gali, mediante un decreto presidencial declaró la guerra a Marruecos tras el último ataque de las tropas invasoras de la monarquía Alauí contra la población civil de un territorio, que hasta el año 1975 fue colonia española y que tras la traición de la agonizante dictadura franquista y luego los gobiernos civiles españoles, se enfrascó en una guerra por su independencia, combatiendo la agresión e invasión de su territorio por Marruecos y Mauritania (1) Este último país fue derrotado y firmó la paz con la RASD en la ciudad de Argel el 10 de agosto del año 1979. En el caso de Marruecos, el conflicto con esta Monarquía se mantuvo hasta el año 1919 cuando se firmó en septiembre de ese año un alto al fuego, con la promesa de llevar adelante un referéndum de autodeterminación, que durante 29 años ha sido permanentemente postergado.

Una consulta programada, discutida, aprobada y sin embargo no concretada, que ha significado burlarse de los sueños y anhelos de autodeterminación del pueblo saharaui, tanto aquel que vive en la diáspora de los campamentos de Tindouf, como aquel que es sometido a la ocupación de la bota militar de la Monarquía marroquí encabezada por Mohamed VI. Un régimen corrupto que con el apoyo político del gobierno de Francia y España (con cuya monarquía los unen fuertes lazos) , sometidos ambos a una monarquía que suele chantajear en materia de abrir o cerrar las fuentes de inmigración a Europa, tanto de la población magrebí y subsahariana(a través de las puertas de entrada de los dos enclaves españoles en territorio marroquí como son de Ceuta y Melilla o no detener la salida de pateras desde las costas de Marruecos).

Igualmente, no impedir el contrabando de drogas a través de una nula fiscalización de miles de toneladas, por ejemplo, de hachís que suelen llegar a costas españolas y que han generado un fenómeno de corrupción que implica a autoridades civiles, policías y población tanto de España como del reino marroquí. Por otra parte, el Informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito UNODC recogidos en el World Drug Report 2019, afirma que “los traficantes de estupefacientes han triplicado sus rutas en Marruecos. La importantísima producción de droga en Marruecos unida a las evidencias crecientes de la relación entre el mundo de los traficantes de drogas y el terrorismo, hacen necesario detenerse en el estudio de interés en gran medida prospectivo, de una relación fructífera entre delincuentes y de una progresiva convergencia entre ambos”

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