CRÓNICA | Sánchez recompone con Argelia la relación rota por el Sáhara, pero evita nombrarlo

Pedro Sánchez y Abdelmadjid Tebboune anuncian una nueva etapa entre España y Argelia, preparan una cumbre bilateral para octubre y abren la puerta a reforzar el suministro de gas. El presidente argelino confirma que el Sáhara Occidental estuvo entre los asuntos tratados; el jefe del Gobierno español no lo menciona en su intervención.

Pedro Sánchez llegó este lunes a Argel directamente desde Nueva York, después de asistir a la final del Mundial, para culminar una operación diplomática mucho más delicada que una celebración deportiva: reconstruir la relación con Argelia cuatro años después de la crisis provocada por su apoyo al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental.

La visita fue presentada oficialmente como un viaje de «trabajo y amistad». Sánchez fue recibido por el primer ministro argelino, Sifi Ghrieb, depositó una corona de flores en el Monumento a los Mártires de la revolución argelina y posteriormente mantuvo una reunión a solas con el presidente Abdelmadjid Tebboune en el Palacio de El Mouradia.

Una cumbre en octubre para cerrar la crisis

Tras sus conversaciones, los dos mandatarios anunciaron la celebración en octubre de la VIII Reunión de Alto Nivel entre España y Argelia, previsiblemente en territorio español. No se organiza una cumbre bilateral de este tipo desde 2018.

Tebboune expresó su «gran satisfacción» por unas conversaciones que calificó de fructíferas y presentó la visita como un paso decisivo para reactivar los mecanismos de cooperación. Sánchez habló del «punto de partida de una nueva etapa» y definió a Argelia como país vecino, socio estratégico y amigo.

La próxima cumbre deberá convertir las declaraciones políticas en acuerdos concretos. Ambos gobiernos quieren reforzar el diálogo, la cooperación económica, la seguridad, la lucha contra la migración irregular y la coordinación sobre los principales asuntos regionales. La Moncloa resume esta nueva etapa en tres ejes: diálogo político, asociación económica y cooperación internacional.

Más gas, pero no solo gas

La energía ocupó una parte central de la visita. Argelia es el principal proveedor de gas natural de España y las delegaciones acordaron trabajar para aumentar los suministros, tanto mediante el gasoducto Medgaz como a través de nuevas compras de gas natural licuado.

Por ahora se trata de un compromiso político cuyas cantidades, precios y condiciones deberán negociar las empresas. Sánchez viajó acompañado por la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Sara Aagesen; el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y los principales responsables de Naturgy, Repsol, Enagás y Moeve.

Tebboune reclamó también una cooperación económica más equilibrada, nuevas inversiones españolas y el apoyo de Madrid para relanzar las relaciones entre Argelia y la Unión Europea. Sobre la mesa estuvieron igualmente las energías renovables, el hidrógeno, la industria, las infraestructuras, el agua, la alimentación y la innovación tecnológica.

La visita confirma que el gas fue el vínculo que evitó la ruptura completa durante los años de crisis y es ahora la principal herramienta para recomponer la relación. Pero los dos gobiernos insisten en que el nuevo acercamiento debe ir más allá de los hidrocarburos.

Tebboune menciona el Sáhara; Sánchez guarda silencio

El Sáhara Occidental estuvo presente, aunque de manera desigual.

Tebboune incluyó expresamente la cuestión saharaui entre los asuntos internacionales tratados con Sánchez, junto con Palestina, Libia, el Sahel y las tensiones de Oriente Próximo. Según la información difundida por la prensa argelina, ambos dirigentes acordaron mantener el diálogo y respaldar los esfuerzos de Naciones Unidas para alcanzar soluciones pacíficas.

Sánchez, sin embargo, no mencionó el Sáhara Occidental durante su intervención pública. Habló de energía, inversiones, migración, seguridad, África y relaciones con la Unión Europea, pero evitó referirse al asunto que originó la crisis bilateral de 2022. La diferencia quedó reflejada con claridad en la comparecencia, celebrada sin preguntas de los periodistas.

En marzo de 2022, el Gobierno español respaldó el plan marroquí de autonomía y lo calificó como la propuesta «más seria, realista y creíble» para resolver la descolonización pendiente. Argelia respondió suspendiendo el Tratado de Amistad y bloqueando durante meses buena parte del comercio con España.

La normalización comenzó lentamente con el regreso del embajador argelino a Madrid, continuó con la reactivación del Tratado de Amistad y alcanza ahora su momento más visible con la visita de Sánchez y la cumbre anunciada para octubre.

Una relación recuperada sin corregir el origen de la ruptura

España y Argelia parecen dispuestas a dejar atrás la crisis diplomática. El gas, las inversiones y los intereses compartidos han terminado imponiendo una salida pragmática. Sin embargo, no existe hasta ahora ningún indicio público de que el Gobierno de Sánchez haya rectificado su posición sobre el Sáhara Occidental.

La visita permite reconstruir la relación con Argel, pero no resuelve la contradicción que la rompió. Tebboune mantiene el Sáhara Occidental dentro de la conversación política. Sánchez recupera la cooperación con Argelia mientras sigue evitando explicar cómo puede compatibilizarla con el respaldo concedido a Marruecos.

La nueva etapa comienza, por tanto, con una cumbre en el calendario, más gas sobre la mesa y la misma cuestión política pendiente.


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Fuentes: Presidencia del Gobierno de España, prensa argelina y medios españoles.

Intervención de Pedro Sánchez