Sidi Mohamed Omar: el problema del Sáhara Occidental no es encontrar una solución, sino aplicar la que reconoce la ONU

Sidi Mohamed Omar, representante del Frente POLISARIO ante Naciones Unidas y coordinador con la MINURSO, durante una intervención en medios argelinos desde Boumerdès.

El representante del Frente POLISARIO ante Naciones Unidas recuerda que el Sáhara Occidental sigue siendo una cuestión de descolonización y sostiene que el obstáculo principal continúa siendo la negativa de Marruecos a aceptar una solución que permita al pueblo saharaui ejercer su derecho a la autodeterminación.

El representante del Frente POLISARIO ante Naciones Unidas y coordinador con la MINURSO, Sidi Mohamed Omar, ha vuelto a situar el debate sobre el Sáhara Occidental en un punto que con frecuencia se pierde entre nuevas propuestas diplomáticas, declaraciones internacionales y apoyos políticos a Marruecos: la cuestión saharaui continúa siendo, jurídicamente, una cuestión de descolonización pendiente.

Durante su participación en la XIV Universidad de Verano para cuadros del Frente POLISARIO y del Estado Saharaui, celebrada en Boumerdès, Sidi Mohamed Omar recordó que el marco internacional de la cuestión está definido por la Carta de Naciones Unidas y por las resoluciones adoptadas desde hace décadas, entre ellas la resolución 1514 de la Asamblea General sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales.

Desde esa perspectiva, el diplomático saharaui sostiene que el derecho que está en juego tampoco necesita ser inventado: es el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a decidir libremente su futuro.

Su reflexión adquiere especial interés en un momento en el que comienza a tomar forma un nuevo proceso político tras la resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad. Según explicó, durante este año se han celebrado tres rondas de consultas ministeriales informales entre el Frente POLISARIO y Marruecos, con Argelia y Mauritania presentes como países vecinos y observadores.

Sidi Mohamed Omar considera todavía prematuro valorar hacia dónde puede conducir este proceso y advierte de que persisten obstáculos fundamentales. El principal, desde la posición saharaui, sigue siendo la ausencia de una verdadera voluntad política marroquí para avanzar hacia una solución que respete las resoluciones de Naciones Unidas y permita ejercer el derecho a la autodeterminación.

Ahí aparece probablemente la idea más importante de su intervención.

Para el representante saharaui, el problema no está en definir el marco de la solución. El sujeto de ese derecho es el pueblo saharaui; el fundamento jurídico es la autodeterminación; y el mecanismo para conocer su voluntad debe ser una consulta libre, justa y transparente.

Desde esta perspectiva, el debate internacional no debería consistir en buscar fórmulas capaces de sustituir ese derecho, sino en crear las condiciones para que pueda ejercerse.

Esta posición contrasta con los esfuerzos diplomáticos marroquíes para presentar su propuesta de autonomía como única salida posible y transformar los apoyos políticos obtenidos de determinados Estados en una suerte de reconocimiento de soberanía sobre el territorio. Pero los apoyos bilaterales pueden modificar equilibrios diplomáticos; no cambian por sí mismos la naturaleza jurídica de un territorio que Naciones Unidas continúa considerando pendiente de descolonización.

Sidi Mohamed Omar reclamó por ello que la comunidad internacional, y especialmente Naciones Unidas, pase de reiterar resoluciones a garantizar su aplicación efectiva.

Medio siglo después del abandono español del territorio y treinta y cinco años después de la creación de una misión de Naciones Unidas cuyo propio nombre continúa hablando de un referéndum, la pregunta sigue siendo esencialmente la misma: ¿cuándo podrá el pueblo saharaui expresar libremente qué futuro quiere para su territorio?

Mientras esa pregunta permanezca sin respuesta, podrán cambiar los gobiernos, las alianzas y las estrategias diplomáticas. Lo que no habrá desaparecido será la cuestión que está en el origen de todo: una descolonización todavía pendiente y un pueblo que sigue esperando ejercer su derecho a la autodeterminación.

Fuente: Sahara Press Service