«Siete años sin Mariem. Pero siempre en nuestros corazones.» – Nos recuerda Fernando Íñiguez

«Siete años sin Mariem. Pero siempre en nuestros corazones.» – Nos recuerda Fernando Íñiguez

Muere Mariem Hassan, la gran dama del ‘haul’ saharaui

Era capaz de expresar desesperación y esperanza a la vez. Su alarido, su grito de libertad, se ha callado para siempre este 22 de agosto

FERNANDO IÑIGUEZ 23 AGO 2015

La voz de Mariem Hassan encerraba muchos secretos. Era capaz de expresar desesperación y esperanza a la vez. Su alarido, su grito de libertad, se ha callado para siempre la mañana del sábado 22 de agosto en su jaima del campamento de población refugiada saharaui de Smara. Su grito, era a la vez el grito de todo el pueblo saharaui que en el próximo noviembre llevará justo 40 años de angustia. Un pueblo obligado a partirse en trozos: una parte exilada en los campamentos, sobreviviendo en condiciones muy precarias; otra, en el propio Sáhara Occidental, humillado por la represión de Marruecos, que lo ocupa ilegalmente desde 1975, cuando España abandonó la región fruto de los denunciados Acuerdos Tripartitos de Madrid, firmados por el gobierno de Arias Navarro en plena agonía de Franco. Y otra, como la que vivía más o menos Mariem Hassan hasta hace unas semanas, repartida por el mundo para que éste no olvide la lucha de ese pueblo.

Era apenas una adolescente cuando tuvo que huir con su familia del ejército marroquí para refugiarse en la Hamada argelina. Vivió muchos años en la wilaya de Smara, uno de los cinco grandes campamentos levantados en torno a la ciudad de Tinduf, al suroeste de Argelia, que tributan su nombre a las cinco grandes ciudades ocupadas. En el exilio del campamento, aprendió los secretos de los viejos poetas saharauis y la tradición de haul, la música del desierto, que habla de arengas guerreras y loas sagradas a Alá. La música popular, el folclore, de las celebraciones que recuperó en ese tiempo que dejó de ser nómada para convertirse en refugiada, la misma suerte que corrió su pueblo


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https://elpais.com/cultura/2015/08/22/actualidad/1440273669_653094.html