El programa sueco «Konflikt», emitido por Sveriges Radio el 7 de noviembre de 2025 y traducido al francés por Solidarité Maroc, ofrece un diagnóstico alarmante: cincuenta años después de la “Marcha Verde”, el derecho internacional vuelve a retroceder ante la razón de Estado. El reportaje, titulado «Cómo Trump y Suecia malvendieron el Sáhara Occidental», describe cómo la administración Trump y el gobierno sueco han contribuido, cada uno a su manera, a legitimar la ocupación marroquí del Sáhara Occidental.
Antes considerada una referencia moral en Europa, Suecia aparece ahora como símbolo de un cambio global: un mundo donde el realismo político y los intereses económicos prevalecen sobre los principios jurídicos. Al votar a favor del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos —que incluye el territorio saharaui— Estocolmo renuncia a décadas de compromiso con el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
A través de testimonios de diplomáticos, juristas, parlamentarios y activistas, el reportaje expone la brecha entre los principios y la realidad: mientras la ONU consagra el plan marroquí de autonomía como “la solución más realista”, miles de saharauis siguen viviendo bajo ocupación o en el exilio, privados del referéndum de autodeterminación reconocido por Naciones Unidas. Al difundir esta investigación, nuestra plataforma recuerda que el derecho internacional no es negociable. El silencio de las potencias occidentales ante la colonización del Sáhara Occidental no es neutralidad: es complicidad.
El reportaje de “Konflikt” (Sveriges Radio) fue realizado por Viktor Löfgren, producido por Anja Salberg y con sonido de Fabian Begnert.
Transcripción y traducción: Solidarité Maroc.
Gran parte del mundo, con Donald Trump a la cabeza, parece dar la razón a Marruecos respecto al Sáhara Occidental ocupado. ¿Está derrumbándose el derecho internacional?
Suecia, antaño defensora del derecho internacional, modifica su posición sobre el Sáhara Occidental. Un giro simbólico, justo cuando la ONU reconoce la propuesta marroquí de autonomía. Un cambio global relatado por “Konflikt” (Radio Suecia).
Participan: John Bolton, Sara Yerkes (Carnegie), Manuel Devers (abogado ante el TJUE para el Polisario), Erik Hagen (WSRW), Jytte Guteland (eurodiputada socialdemócrata), Senia Bachir (representante del Polisario en Suecia), Mouaad Joumani (activista promarroquí) y Daha Rahmouni (activista saharaui).
El gobierno sueco y el ministro de Comercio Benjamin Dousa son criticados en el reportaje; rechazaron ser entrevistados.
Cada semana, los diputados suecos reciben correos de Mouaad Joumani, siempre con el mismo mensaje: “La verdad sobre el Sáhara Occidental debe salir a la luz”. Para este residente de Gotemburgo, el Sáhara Occidental no es una colonia, sino parte integrante de Marruecos, una afirmación contraria a las decisiones de la Corte Internacional de Justicia. Durante años marginal, su discurso ahora encuentra eco. En octubre de 2025, Suecia y otros Estados occidentales parecen dispuestos a reconsiderar la cuestión saharaui. En Nueva York, el Consejo de Seguridad está a punto de dar un paso inédito: reconocer el plan marroquí de autonomía como “la solución más realista”.
La periodista Anja Salberg visitó los campamentos saharauis en Argelia, donde casi 100.000 personas sobreviven desde 1975. Sobre su viaje a El Aaiún en 2010 recuerda la vigilancia marroquí y su encuentro con Dahar Rahmouni, torturado por sus convicciones:
“Nunca me sentí libre, siempre vigilado.”
Cincuenta años después, la promesa de un referéndum sigue sin cumplirse. Durante décadas, Suecia defendió principios en Europa.
“Suecia fue un faro de principios”, dice Erik Hagen (WSRW).
Pero en 2025, vota a favor del acuerdo UE-Marruecos que incluye el Sáhara Occidental.
En 1975 Hassan II lanzó la Marcha Verde pese a la CIJ. España se retiró, Marruecos ocupó y el Polisario inició una guerra de 16 años.
Trump reconoció la soberanía marroquí a cambio de la normalización con Israel.
John Bolton comenta:
“Los marroquíes jugaron un golpe maestro. Trump quería un trofeo diplomático.”
En 2024 el TJUE concluye que los acuerdos UE-Marruecos violan el derecho internacional.
En 2025 Bruselas crea un mecanismo para esquivarlo. Suecia, antes firme defensora de los saharauis, lo aprueba.
Jytte Guteland pregunta:
“¿Cómo condenar la invasión de Ucrania y legitimar la del Sáhara Occidental?”
El abogado Manuel Devers denuncia la “política del simulacro”:
“Europa socava su credibilidad y la del derecho internacional.”
Senia Bashir, del Polisario, recuerda la solidaridad sueca de los años 80, pero constata:
“Suecia nos ha dado la espalda.”
Mouaad Joumani celebra la “descolonización” marroquí y defiende la autonomía como “única vía realista”.
El Polisario reafirma: solo un referéndum puede decidir.
El 31 de octubre de 2025, el Consejo de Seguridad adopta una resolución histórica: el plan marroquí se considera la “solución más viable”.
China y Rusia se abstienen; Estados Unidos, Francia y la mayoría de los europeos votan a favor.
La analista Sarah Jerkes admite:
“El derecho internacional se ha vuelto secundario… no sé cómo repararlo.”
Cincuenta años después de la Marcha Verde, el Sáhara Occidental sigue entre derecho y fuerza.
Suecia abandona principios históricos para abrazar el realismo político.
Una vez más, el derecho internacional cede ante la presión geopolítica.
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