El editorial publicado por el semanario marroquí TelQuel bajo el título Maroc-Espagne : une idylle sous conditions no es un análisis periodístico neutral de las relaciones bilaterales entre Marruecos y España. Es una intervención política explícita en el debate interno español, formulada desde un medio que, sin ser oficialmente gubernamental, actúa como altavoz oficioso del Majzén en todo lo relativo al Sáhara Occidental.
El texto deja claro que la relación con España no se concibe como un vínculo entre Estados soberanos, sino como una relación condicionada a la docilidad política de Madrid. Y esa condición no se sitúa en el terreno de la cooperación económica o la seguridad, sino en algo mucho más profundo: el alineamiento del sistema político español con la narrativa marroquí sobre el Sáhara Occidental.
En este marco, TelQuel presenta al PSOE como el socio “fiable”, el partido que habría entendido las líneas rojas de Rabat tras la carta de Pedro Sánchez de marzo de 2022. Ese gesto no es tratado como una decisión puntual de un gobierno concreto, sino como un compromiso estructural que Marruecos espera ver consolidado y normalizado en el tiempo. El Sáhara debe desaparecer del debate político español, reducido a una fórmula retórica compatible con la ocupación.
El Partido Popular, por el contrario, aparece descrito como un factor de riesgo. No por hostilidad abierta hacia Marruecos, sino por mantener referencias a la legalidad internacional, a las resoluciones de Naciones Unidas y por no romper completamente los vínculos políticos con el Frente Polisario. Para TelQuel, esa mínima ambigüedad resulta inaceptable: cualquier retorno al marco jurídico internacional es presentado como una amenaza a la relación bilateral.
Lo significativo no es la diferencia entre partidos, sino el mensaje implícito: la alternancia democrática española es aceptable solo si no cuestiona la ocupación del Sáhara Occidental. TelQuel no describe una relación bilateral; la condiciona, marcando qué posiciones políticas son tolerables y cuáles no.
Ese ejercicio constituye una forma clara de injerencia política, más grave aún viniendo de un sistema mediático donde ese mismo escrutinio crítico sobre la política interna marroquí sería imposible. El editorial revela hasta qué punto Rabat aspira no solo a influir en la política exterior española, sino a disciplinar su pluralismo democrático para blindar una ocupación ilegal.
Aquí el texto cruza una línea clara. TelQuel no se limita a analizar la política española: pretende condicionarla. Valora partidos, legitima unos y desautoriza otros en función de su grado de alineamiento con la posición marroquí. Eso constituye una forma de injerencia política directa, tanto más grave cuanto que ese mismo ejercicio sería impensable en sentido inverso.
Conviene subrayarlo: TelQuel no es un medio independiente en sentido pleno. Aunque no sea un órgano oficial, opera dentro de los márgenes estrictos del poder marroquí y reproduce sin fisuras su discurso sobre el Sáhara Occidental. Su función es clara: transmitir, con un tono moderno y aparentemente analítico, los mensajes que el Estado marroquí quiere hacer llegar a las élites políticas europeas.
Este editorial confirma una deriva preocupante: para Marruecos, el Sáhara Occidental ya no es solo un conflicto pendiente de descolonización, sino un criterio de selección de socios políticos. España es aceptable solo en la medida en que su pluralismo democrático no interfiera con la ocupación. Que un medio como TelQuel formule abiertamente esa exigencia no es un exceso retórico: es la expresión desnuda de una estrategia de presión política que aspira a convertir una violación del derecho internacional en un consenso impuesto.
Origen: Maroc-Espagne : une idylle sous conditions – Telquel.ma
Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
