¿Tú también, Bruto, hijo mío? | Noticias de Mallorca

¿Tú también, Bruto, hijo mío? | Noticias de Mallorca
 

Por Miquel Pascual Aguiló

Es en la obra de William Shakespeare “Julio César” que César pronuncia esas palabras dirigidas a Bruto: Tu quoque, Brute, fili mi (Tú también, Bruto, hijo mío). Según algunos historiadores, dijo, en griego, «Καἱ σύ, τέκνον», Kaì sý, téknon? (¿Incluso tú, hijo mío?) aunque testigos presenciales solo lo vieron cubrirse el rostro con la toga y morir en silencio sin pronunciar una palabra, manteniendo así la dignidad.

Esa frase que llevamos años en nuestros bolsillos es una clara muestra de nuestra rabia contra los que traicionan, contra los que clavan puñales a la espalda de alguien que apreciamos y hasta incluso de alguien que despreciamos, nos horroriza la deslealtad, nos solivianta la traición sobre todo si viene de los propios, si llega de las manos de aquellos en quienes el Cesar confía.

Esta es la trágica y malhadada historia de los saharauis, ciudadanos españoles con todas las de la Ley, que fueron abandonados y regalados, sin recibir a cambio un miserable plato de lentejas, por el corrupto, chorizo y traidor, entonces príncipe heredero del dictador Franco, en el año 1975 a Marruecos y Mauritania en una de las retiradas más deshonrosas de toda la historia de España por sus únicos intereses privados.

(…)

Leer artículo completo en el original: ¿Tú también, Bruto, hijo mío? | Noticias de Mallorca