«Une délégation du Polisario à Washington : Début des tractations sur le Sahara occidental ?» es el título del artículo publicado por el diario argelino Le Jeune Indépendant, firmado por Mohamed Kouini. El texto aborda la llegada a Washington de una delegación de alto nivel del Frente Polisario y las interrogantes que abre este desplazamiento sobre una posible reactivación de contactos políticos en torno al Sáhara Occidental, en un contexto marcado por el estancamiento del proceso auspiciado por Naciones Unidas y la ausencia de negociaciones formales.
¿Estamos ante el inicio de un proceso de negociación o se trata únicamente de consultas preliminares entre saharauis y marroquíes bajo supervisión estadounidense? Esa es la pregunta que se plantean distintos observadores tras el anuncio, difundido por varias fuentes, de la reciente llegada a Washington de una delegación de alto nivel de la República Saharaui.
Según esas informaciones, la delegación saharaui estaría encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Yeslem Beissat, acompañado por Mouloud Saïd, representante del Frente Polisario en Washington, y por Sidi Mohamed Ammar, representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas y coordinador con la MINURSO.
La República Árabe Saharaui Democrática no ha emitido hasta el momento ningún comunicado oficial sobre esta visita ni sobre sus objetivos, al igual que la monarquía marroquí, que mantiene un silencio absoluto. No obstante, algunos círculos diplomáticos apuntan que la delegación de Rabat estaría liderada por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, junto a su representante ante la ONU, Omar Hilale.
De acuerdo con las mismas fuentes, se espera la presencia del enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, así como, eventualmente, del jefe de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), el diplomático ruso Alexander Ivanko, que dirige la misión desde 2021.
Por parte estadounidense, se menciona el nombre del consejero principal de Estados Unidos para los asuntos africanos y árabes, y estrecho colaborador del presidente Donald Trump, Massad Boulos. Este último declaró el pasado mes de noviembre que la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no limita la solución de la cuestión saharaui exclusivamente al proyecto de “autonomía” marroquí, sino que «deja la puerta abierta a otras iniciativas e ideas que las partes concernidas por el conflicto puedan presentar».
El propio Boulos recordó entonces que la MINURSO fue creada para la organización de un referéndum de autodeterminación y que «corresponde a las partes directamente implicadas ponerse de acuerdo sobre los detalles de esta opción».
Por ahora se desconoce si Argelia y Mauritania serían invitadas a estos contactos preliminares en calidad de países vecinos directamente afectados por este conflicto marroquí-saharaui que se prolonga desde 1975.
Las primeras informaciones indican que no se trataría de negociaciones directas entre las dos partes en conflicto, sino de unas primeras tractaciones exploratorias. Estados Unidos estaría a la espera de nuevas propuestas o iniciativas por parte del Majzén en la búsqueda de una solución política justa y duradera, conforme a las resoluciones de Naciones Unidas y al derecho internacional.
Tampoco se conoce con precisión la forma que adoptarían estas conversaciones: si se trataría de rondas bilaterales, encuentros multilaterales o qué procedimiento seguiría el mediador estadounidense en estos contactos.
Rabat sigue sin presentar de manera detallada su llamado “plan de autonomía”, calificado por numerosos analistas como un plan de anexión, pese a las reiteradas solicitudes de la ONU y de varias potencias occidentales. Marruecos continúa ganando tiempo e intentando imponer un statu quo o un hecho consumado militar, apoyado en el respaldo de Francia e Israel. El propio Staffan de Mistura no ha tenido acceso a este supuesto plan, ni a su preámbulo ni a sus capítulos, del mismo modo que tampoco lo han hecho los saharauis, principales interesados.
Frente a ello, el pueblo saharaui mantiene firme su reivindicación fundamental: la celebración de un referéndum de autodeterminación. Su presencia en Estados Unidos constituye una muestra de buena voluntad y, sobre todo, una señal clara de que los saharauis están decididamente comprometidos con una salida pacífica y negociada al conflicto, actuando con el sentido de responsabilidad que dictan sus principios.
Se trata también de demostrar que, a diferencia de Marruecos, el Frente Polisario no es un factor de bloqueo ni de inmovilismo, sino que encarna la voluntad política y la madurez diplomática necesarias para avanzar hacia una solución justa y conforme al derecho internacional.
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