En las últimas horas se ha producido una escalada significativa de tensión entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en el conflicto de Yemen, marcada por incidentes militares, comunicados oficiales y el anuncio de retirada de fuerzas emiratíes. Los acontecimientos reflejan un deterioro evidente de la coordinación entre ambos países, aliados formales desde el inicio de la intervención militar en 2015.
Según informaciones procedentes de fuentes regionales, durante la madrugada se registró un ataque contra material militar vinculado a Emiratos Árabes Unidos en el puerto de Mukalla, en la gobernación de Hadramaut. Mukalla es un enclave estratégico del este de Yemen, históricamente bajo influencia emiratí y alejado de los frentes controlados por el movimiento hutí, pero de especial sensibilidad para Arabia Saudí por su proximidad a rutas energéticas y a su entorno fronterizo.
Horas después, Arabia Saudí habría trasladado a Emiratos Árabes Unidos un requerimiento para que retirase sus fuerzas del territorio yemení en un plazo de 24 horas, un paso poco habitual entre Estados que mantienen relaciones estratégicas estrechas. Ya por la tarde, Abu Dabi anunció el fin de su presencia militar en Yemen, presentando la decisión como una retirada de sus efectivos desplegados en el país.
El elemento central de esta crisis aparece reflejado en el comunicado emitido por Arabia Saudí, en el que Riad expresa su preocupación por la presión ejercida por Emiratos Árabes Unidos sobre las fuerzas del Consejo de Transición del Sur (CTS) para llevar a cabo operaciones militares en las gobernaciones de Hadramaut y Al-Mahra, ambas situadas en el este de Yemen. Según el Reino saudí, estas actuaciones suponen una amenaza directa para su seguridad nacional, además de un factor de desestabilización adicional para Yemen y para el conjunto de la región.
Hadramaut y Al-Mahra ocupan una posición estratégica clave. No se encuentran bajo control hutí y forman parte de una franja esencial para la seguridad fronteriza saudí y para el equilibrio territorial del Yemen oriental. La posibilidad de operaciones militares impulsadas por fuerzas locales vinculadas al CTS en estas zonas ha sido interpretada por Riad como un movimiento que desborda el marco de la coalición y altera el statu quo existente.
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Claves para entender la crisis
La escalada registrada en las últimas horas se inscribe en divergencias estratégicas de fondo entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en Yemen, visibles desde hace años pese a su alianza formal.
Arabia Saudí ha priorizado la seguridad de su frontera sur y la preservación de un Yemen formalmente unificado bajo un Estado central alineado con sus intereses. Emiratos Árabes Unidos, por su parte, ha desarrollado una estrategia centrada en el control de zonas costeras, puertos y rutas marítimas, apoyándose en actores locales del sur y este del país, entre ellos el Consejo de Transición del Sur.
El tono del comunicado saudí y el anuncio de retirada emiratí marcan un nuevo episodio de tensión abierta entre ambos Estados y confirman que el conflicto yemení continúa siendo no solo una guerra interna prolongada, sino también un espacio de competencia entre actores regionales, con implicaciones directas para la estabilidad del país y de su entorno inmediato.
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