LEGADO | Tomás Bárbulo dejó escrito el Sáhara Occidental que España quiso borrar

De La historia prohibida del Sáhara Español a su última novela, Aaiún, pasando por sus crónicas sobre Aminetu Haidar, Gdeim Izik y la represión marroquí, el periodista construyó durante décadas un archivo imprescindible contra el abandono y el olvido.

La muerte de Tomás Bárbulo no debería dejar únicamente una sucesión de obituarios. Su verdadero homenaje está en volver a los libros, crónicas y reportajes con los que ayudó a explicar una historia que demasiadas instituciones españolas han preferido silenciar: la colonización, el abandono y la ocupación del Sáhara Occidental.

El territorio atravesó su biografía antes de convertirse en uno de los principales asuntos de su trabajo. Después de pasar parte de su infancia en Sidi Ifni, vivió su adolescencia en El Aaiún hasta las vísperas de la Marcha Verde de 1975. Bárbulo explicaba que salió del Sáhara con la conciencia de haber presenciado un momento histórico y con la voluntad de convertir algún día aquella experiencia en literatura.

La historia que permanecía prohibida

Su obra fundamental fue La historia prohibida del Sáhara Español, publicada por primera vez en 2002 y convertida desde entonces en una referencia para comprender la colonización española, el nacimiento del movimiento nacional saharaui y las maniobras políticas que culminaron en la entrega del territorio a Marruecos y Mauritania.

En 2021, NOTEOLVIDES recogió la presentación de la novena edición actualizada de la obra. Bárbulo explicó entonces que el libro era resultado de un minucioso trabajo de investigación basado en centenares de documentos clasificados como secretos en archivos militares y civiles, contrastados con entrevistas realizadas en El Aaiún, Smara, los campamentos de población refugiada saharaui, Marruecos y distintos lugares de España.

Aquella actualización incorporaba los nuevos acontecimientos producidos desde la primera edición, especialmente la reanudación de la guerra en noviembre de 2020, el fracaso del Plan de Arreglo de Naciones Unidas y las claves del Sáhara Occidental que siguen condicionando las relaciones entre España, Marruecos y el conjunto del Magreb.

Pero La historia prohibida del Sáhara Español no nació únicamente de los archivos. Bárbulo había vivido en El Aaiún y presenciado los últimos días de la presencia española y el comienzo de la invasión marroquí. Años después regresó a aquella experiencia como periodista e investigador para reconstruir cómo se consumó el abandono y devolver al pueblo saharaui el lugar que el relato oficial español le había negado. El libro reúne así documentación histórica, memoria personal y la mirada de quien fue testigo directo del inicio de una tragedia que todavía continúa.

Aaiún: regresar mediante la ficción

Su última novela, Aaiún, apareció en 2026, pocas semanas antes de su muerte. Presentada como un «thriller de amor y guerra en la última colonia española», está ambientada en el Sáhara de 1975, cuando la presencia colonial comenzaba a derrumbarse y Marruecos preparaba la ocupación del territorio.

La novela le permitió hacer algo distinto de lo que había realizado en su investigación histórica: reconstruir los miedos, las contradicciones, la violencia y la atmósfera humana de aquel tiempo. El capitán Bárbulo, la joven marroquí Aicha y el cabo saharaui Salem forman un triángulo de personajes situado en medio de una sociedad colonial que se descompone.

Aaiún no sustituye a La historia prohibida del Sáhara Español. La completa. Un libro explica mediante documentos cómo España abandonó el territorio; el otro devuelve mediante la ficción los rostros y la vida cotidiana de quienes presenciaron ese abandono.

Las crónicas desde un territorio cerrado

El legado saharaui de Tomás Bárbulo tampoco cabe únicamente en esos dos libros. Su archivo periodístico contiene algunas de las crónicas más importantes publicadas en España sobre la represión en los territorios ocupados y sobre las responsabilidades que el Estado español nunca quiso afrontar.

En diciembre de 2009 viajó a El Aaiún durante la huelga de hambre de Aminetu Haidar. Informó sobre el cerco policial a su vivienda, la persecución de quienes intentaban celebrar su regreso y el miedo de los saharauis heridos a acudir a los hospitales por temor a ser detenidos. En aquellos días escribió también Cuando España pecó en el Sáhara, una reconstrucción de las responsabilidades que la democracia española heredó del franquismo y nunca quiso asumir.

Un año después regresó a una ciudad tomada por las fuerzas marroquíes tras el desmantelamiento violento del campamento de Gdeim Izik. Sus reportajes recogieron testimonios de saharauis que denunciaban disparos, golpes y torturas, documentaron las detenciones masivas y mostraron el esfuerzo de Rabat por borrar los restos del campamento y controlar el relato de lo sucedido.

Más de una década después, Bárbulo volvió a encontrarse periodísticamente con Aminetu Haidar. En una extensa entrevista publicada en 2021 reconstruyó sus años de desaparición y torturas, sus huelgas de hambre y el precio personal pagado por su compromiso con la autodeterminación. También permitió que la activista explicara la nueva oleada represiva desatada tras la ruptura del alto el fuego, el cerco impuesto a defensoras como Sultana Jaya y el papel central de las mujeres en la resistencia saharaui. No era únicamente un regreso a una protagonista de sus antiguas crónicas: era la constatación de que las causas que había documentado en 2009 continuaban intactas doce años después.

Bárbulo siguió regresando al mismo punto de partida. En La Marabunta sigue, publicado en 2015, recordó que la Marcha Verde fue un chantaje organizado por Hasán II contra una España políticamente debilitada. Y en noviembre de 2025, cincuenta años después de la ocupación, volvió a advertir en En el Sáhara sigue soplando el siroco que ninguna resolución de Naciones Unidas había concedido a Marruecos la soberanía sobre el territorio.

Leídas en conjunto, aquellas crónicas forman algo más que una sucesión de noticias. Constituyen el seguimiento continuado de una misma injusticia: desde el abandono español hasta la represión en los territorios ocupados, desde la resistencia de Aminetu Haidar hasta Gdeim Izik y la reanudación de la guerra. Bárbulo regresó una y otra vez al Sáhara Occidental porque sabía que el silencio también contribuye a prolongar una ocupación.

El Saharaui también entró en sus novelas

La presencia del Sáhara alcanzó incluso a otras obras que no trataban directamente del conflicto. La asamblea de los muertos y Vírgenes y verdugos forman parte de una serie protagonizada por un personaje conocido como El Saharaui. Son novelas de espionaje, violencia política y terrorismo ambientadas en otros escenarios, pero muestran hasta qué punto el Magreb y la identidad saharaui permanecieron dentro de su universo literario.

Tomás Bárbulo dejó, por tanto, mucho más que dos libros sobre el Sáhara Occidental. Dejó una investigación histórica de referencia, una última novela nacida de su propia memoria y decenas de crónicas que documentan la ocupación, la represión y la responsabilidad española.

Volver a leerlo es una forma de homenaje, pero también una necesidad. Porque mientras España continúa intentando olvidar lo que hizo en el Sáhara Occidental, la obra de Tomás Bárbulo permanece para recordarlo.