Abdellatif Hammouchi: el rostro del Majzén condecorado por España

Abdellatif Hammouchi: el rostro del Majzén condecorado por España

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha presidido la ceremonia de entrega de la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil a Abdellatif Hammouchi, director general de la Seguridad Nacional y de la Vigilancia del Territorio en Marruecos. Aunque la distinción fue concedida formalmente por Real Decreto en septiembre de 2019, la imposición material de la medalla ha tenido lugar ahora, en noviembre de 2025. El acto, presentado por el Ministerio del Interior como un reconocimiento a la “cooperación en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo”, ha desatado una oleada de críticas por el perfil del galardonado, señalado en informes internacionales por su papel central en el sistema represivo del Majzén y en el escándalo de espionaje Pegasus.

Abdellatif Hammouchi concentra un poder sin precedentes en la arquitectura policial y de inteligencia del régimen marroquí. Desde 2005 dirige simultáneamente la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) y la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), lo que le convierte en uno de los hombres más influyentes del entorno del rey Mohamed VI. Su figura encarna la continuidad de un modelo autoritario que combina represión interna, vigilancia masiva y control ideológico, bajo el pretexto de la “lucha antiterrorista”.

Su trayectoria ha estado rodeada de graves controversias. En 2014, durante una visita oficial a París, la justicia francesa intentó citarlo en el marco de tres denuncias por torturas y complicidad en torturas, lo que provocó una crisis diplomática entre Marruecos y Francia. En 2021, el consorcio periodístico Forbidden Stories, junto con Mediapart y Amnistía Internacional, lo situó en el centro del caso Pegasus, el programa israelí de espionaje informático utilizado por Marruecos para intervenir los teléfonos de periodistas, activistas y dirigentes políticos —entre ellos el presidente francés Emmanuel Macron—. Hammouchi negó toda implicación, pero las revelaciones reforzaron su reputación como principal ejecutor del aparato de vigilancia del régimen.

La decisión española de homenajear a una figura de este perfil resulta profundamente cuestionable desde el punto de vista ético y político. Bajo su mando, las fuerzas de seguridad marroquíes han sido denunciadas por organizaciones internacionales —entre ellas Human Rights Watch y Amnistía Internacional— por la represión sistemática de la libertad de expresión, los juicios sin garantías y los abusos en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental. Reconocer públicamente a quien encabeza ese sistema envía un mensaje inquietante: que la cooperación policial puede anteponerse a los principios de justicia y derechos humanos.

Lejos de ser un simple gesto protocolario, la imposición de la Gran Cruz a Hammouchi simboliza hasta qué punto España ha normalizado su relación con los pilares del Majzén, incluso con dirigentes asociados a violaciones graves de derechos fundamentales. Para el pueblo saharaui y para quienes defienden una política exterior basada en la legalidad internacional, este acto refleja una incoherencia profunda entre el discurso democrático del gobierno español y sus alianzas reales con los responsables de la ocupación y la represión en el Sáhara Occidental.


NOTA DE REDACCIÓN:

En 2019, se le concedió a Abdellatif Hammouchi la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil española. 

Los detalles clave son:

Aunque la concesión fue en 2019, la imposición física de la medalla se realizó años después, concretamente en noviembre de 2025, en una ceremonia oficial en Madrid.



Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.