ADDIS ABEBA.– La 39ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana se inauguró este sábado en la capital etíope bajo el lema “Garantizar una disponibilidad sostenible de agua y sistemas de saneamiento seguros para alcanzar los objetivos de la Agenda 2063”.
En representación del presidente Brahim Gali, participó el miembro del Secretariado Nacional del Frente POLISARIO y Primer Ministro, Bachraya Hamudi Beyún, al frente de una delegación saharaui integrada por el ministro de Asuntos Exteriores y Africanos, Mohamed Yislem Beisat; la ministra de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer, Asueilma Beiruk; y los representantes diplomáticos ante la organización continental.
La cumbre, celebrada en el marco institucional de la Unión Africana, estuvo precedida por la 48ª sesión del Consejo Ejecutivo y tiene como objetivo reforzar la cooperación continental, la integración económica y la coordinación política entre los Estados miembros.
Una intervención centrada en la responsabilidad africana
Durante el debate posterior al informe sobre paz y seguridad en el continente, el Primer Ministro saharaui tomó la palabra para señalar una omisión relevante: el informe no abordaba la evolución del conflicto entre la República Saharaui y el Reino de Marruecos.
Beyún recordó que el Sáhara Occidental constituye “el último caso de descolonización en África” y subrayó que ignorar esta realidad no contribuye a su resolución ni exime a la organización continental de sus responsabilidades históricas y jurídicas.
El responsable saharaui insistió en que, tras la reanudación de las hostilidades en noviembre de 2020, la situación no puede tratarse como un asunto marginal dentro del debate africano sobre seguridad. A su juicio, una paz justa y duradera en el continente exige reconocer el derecho inalienable e imprescriptible del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia, conforme al derecho internacional y a la propia Carta de la Unión Africana.
Crítica al silencio ante la ocupación
En su intervención, el Primer Ministro fue especialmente claro al afirmar que “el silencio ante la ocupación ilegal, la expansión, las agresiones, la injerencia extranjera y el saqueo de los recursos africanos no contribuye a la paz, sino que agrava los conflictos y amenaza la seguridad y la estabilidad en todo el continente”.
Según expuso, Marruecos continúa privando al pueblo saharaui de su derecho a la libre determinación, al tiempo que concede privilegios económicos a potencias extranjeras para participar en la explotación de los recursos naturales del territorio ocupado, en violación de las normas internacionales.
Para la delegación saharaui, esta política no favorece la estabilidad regional, sino que consolida un statu quo contrario a los principios fundacionales de la Unión Africana.
Más que solidaridad: responsabilidad histórica
Uno de los puntos centrales del discurso fue la apelación directa a la responsabilidad de la Unión Africana. Beyún sostuvo que el compromiso con el Sáhara Occidental no es solo una cuestión de solidaridad entre Estados miembros, sino una responsabilidad histórica frente a los procesos inconclusos de descolonización en el continente.
La República Saharaui instó así a la organización africana a adherirse a sus propios principios y a rechazar cualquier intento de normalizar situaciones derivadas de la ocupación y la expansión territorial.
Contexto continental
La 39ª Cumbre se celebra en un momento marcado por múltiples crisis en África —conflictos armados, tensiones políticas y desafíos estructurales de desarrollo— lo que explica que el eje formal del encuentro se centre en la Agenda 2063 y en cuestiones estratégicas como el acceso al agua y el saneamiento.
Sin embargo, la intervención saharaui vuelve a situar sobre la mesa una cuestión que, pese al paso del tiempo, sigue pendiente en el ámbito africano e internacional: la culminación del proceso de descolonización del Sáhara Occidental.
Una intervención con mensaje estratégico
Más allá del contenido formal, la intervención en Adís Abeba cumple varias funciones estratégicas:
- Reafirma la presencia institucional de la República Saharaui dentro de la arquitectura africana.
- Evita que el conflicto quede relegado a un expediente exclusivamente onusiano.
- Recuerda que la estabilidad continental no puede construirse sobre conflictos congelados o invisibilizados.
En un momento en que las negociaciones promovidas por actores externos intentan redefinir el marco del conflicto, la escena africana vuelve a adquirir relevancia. La Unión Africana no es un actor neutral en este asunto: es parte implicada por historia, principios y membresía.
La intervención saharaui en la 39ª Cumbre no altera por sí sola el equilibrio de fuerzas, pero sí cumple un objetivo político esencial: recordar que el Sáhara Occidental sigue siendo una cuestión africana antes que un expediente diplomático gestionado fuera del continente.
Y esa distinción, en el actual momento estratégico, no es menor.
Fuente: Sahara Press Service
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