La provincia de Alicante ha vuelto a demostrar su compromiso sostenido con el pueblo saharaui a través de una iniciativa que pone el foco en quienes más lo necesitan: los niños y niñas enfermos procedentes de los campamentos de refugiados. La renovación del programa “Casa de Acogida” confirma la continuidad de una red solidaria que, desde hace más de dos décadas, ofrece una respuesta concreta a situaciones de vulnerabilidad extrema.

Impulsado por la Diputación de Alicante en colaboración con la Fundación Antonio Moreno y otras entidades sociales y sanitarias, este proyecto permite el traslado temporal de menores saharauis a la provincia para recibir atención médica especializada. Se trata, en muchos casos, de patologías que no pueden ser tratadas en los campamentos debido a la falta de recursos y de infraestructuras sanitarias adecuadas.
Pero la iniciativa va más allá de la atención médica. Durante su estancia en Alicante, los menores son acogidos en un entorno seguro, acceden a la escolarización y reciben un acompañamiento integral que contribuye tanto a su recuperación física como a su bienestar emocional. Es una experiencia que combina solidaridad, cuidados y dignidad en un contexto marcado por la precariedad estructural del exilio saharaui.
El programa, en funcionamiento desde 2002, se sostiene gracias a la implicación de una amplia red de actores públicos y privados. Junto a la Diputación —que aporta financiación y coordina el dispositivo— participan el Ayuntamiento de Alicante, organizaciones como Cruz Roja y Cáritas, la Delegación Saharaui en la provincia y diversas entidades médicas y sociales. Esta colaboración refleja un modelo de apoyo continuado que trasciende lo institucional para convertirse en un compromiso colectivo.
En un momento en el que las condiciones de vida en los campamentos siguen siendo especialmente difíciles, este tipo de iniciativas adquiere un valor aún mayor. No solo alivian situaciones urgentes, sino que recuerdan que la solidaridad organizada sigue siendo una herramienta esencial para sostener al pueblo saharaui frente al abandono prolongado y la falta de soluciones políticas.