El ataque de Smara y la condena estadounidense – Lehbib Abdelhay

El ataque dirigido contra bases marroquíes cerca de la Smara ocupada, el 05/05/2026, al norte del Sahara Occidental, volvió a poner en la agenda internacional la realidad del conflicto existente en el Sahara Occidental ocupado, y confirmó nuevamente —contrariamente al relato de Rabat— que la situación sobre el terreno sigue abierta a todas las posibilidades ante la ausencia de una solución política definitiva y justa.

En este contexto, la postura de la misión estadounidense ante las Naciones Unidas, liderada por Mike Waltz, como la parte más influyente en el patrocinio del actual proceso de negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, tiene importantes implicaciones políticas, especialmente porque se apresuró a condenar el ataque y a tratarlo como un hecho vinculado a un conflicto en curso, mientras que Rabat, “la parte afectada”, no había emitido ninguna posición oficial clara más de 48 horas después del incidente.

Esta diferencia en la manera de abordar el asunto plantea preguntas legítimas sobre la naturaleza de la etapa actual de las negociaciones y sobre la percepción de la comunidad internacional —encabezada por Estados Unidos— de que la región vive efectivamente un estado de guerra desde el colapso del alto el fuego en 2020.

La condena estadounidense, cualquiera que sea su formulación diplomática, constituye un reconocimiento implícito de la continuidad de la confrontación militar y de la complejidad de la situación de seguridad y política en el territorio, lo que refuerza la posición del Frente Polisario, que sostiene constantemente que la opción de la resistencia sigue siendo válida y legítima hasta alcanzar una solución definitiva que garantice el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Desde esta perspectiva, el Frente sostiene que la acción militar y las negociaciones no son caminos contradictorios, sino dos cartas paralelas utilizadas para imponer un equilibrio real en el proceso político. Las experiencias históricas de los movimientos de liberación han demostrado que las negociaciones suelen adquirir mayor seriedad cuando existe una presión política y sobre el terreno capaz de empujar a los actores internacionales a actuar y no limitarse simplemente a gestionar el conflicto.

Asimismo, lo ocurrido cerca de la Smara ocupada podría otorgar al Polisario un punto adicional en la mesa de negociaciones, no solo desde el ángulo de la escalada militar, sino porque los acontecimientos recientes han llevado a los actores internacionales a reconocer implícitamente que el conflicto no ha terminado y que hablar de una “estabilidad total” en la región no refleja la realidad existente. Esto podría abrir la puerta a mayores presiones sobre Marruecos para involucrarse en negociaciones más serias bajo patrocinio estadounidense y de la ONU.

Por otro lado, el Frente Polisario afirma, mediante este ataque limitado, que su objetivo final no es la guerra en sí misma, sino alcanzar un verdadero acuerdo de paz, justo y definitivo, que ponga fin al conflicto y garantice al pueblo saharaui sus legítimos derechos políticos conforme a las resoluciones de la legalidad internacional.

Fuente: Publicación en Facebook de #Lehbib_Abdelhay

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