Balance 2025 | Sáhara Occidental: cuando la ocupación necesita del silencio (6) – Victoria G. Corera

Balance 2025 | Sáhara Occidental: cuando la ocupación necesita del silencio (6) – Victoria G. Corera

A lo largo de 2025, Marruecos ha intentado vender una imagen de normalidad en el Sáhara Occidental ocupado: inversiones, proyectos energéticos, agricultura de exportación, infraestructuras y grandes discursos sobre desarrollo. Pero esa imagen solo se sostiene si se mira de lejos y sin hacer preguntas incómodas. Porque cuanto más se analiza el fondo, más evidente resulta que la ocupación no se ha legitimado, ni jurídica ni políticamente. El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización y el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro continúa siendo el núcleo del conflicto.

La llamada “economía de la ocupación” ha sido uno de los pilares centrales de la estrategia marroquí este año. Energía eólica y solar, pesca, agricultura intensiva y control de rutas comerciales han servido para reforzar la presencia marroquí y atraer intereses externos. Sin embargo, lejos de cerrar el conflicto, esta apuesta lo ha expuesto aún más. Las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, los informes de organizaciones internacionales y el creciente cuestionamiento del papel de empresas extranjeras implicadas han vuelto a recordar una realidad incómoda: no hay desarrollo legítimo posible en un territorio ocupado sin el consentimiento de su pueblo.

2025 también ha sido un año revelador en cuanto a los dobles raseros diplomáticos. Mientras muchos Estados africanos, árabes y musulmanes siguen defendiendo principios básicos como la soberanía y la integridad territorial —como se ha visto recientemente con la condena al reconocimiento israelí de Somalilandia—, otros guardan silencio cuando esos mismos principios chocan con sus alianzas estratégicas. En este escenario, Argelia ha mantenido una posición clara en defensa del derecho internacional, mientras Marruecos ha optado por alineamientos selectivos y por evitar cualquier posicionamiento colectivo que le resulte incómodo.

Esta normalización forzada necesita, además, de un elemento clave: el silencio. Durante 2025 se ha reforzado el bloqueo informativo en los territorios ocupados, con expulsiones de periodistas, observadores y juristas internacionales, así como con una represión constante contra activistas saharauis. No es casualidad. La ocupación solo puede presentarse como estable si se impide que se vea lo que ocurre sobre el terreno. El cierre informativo se ha convertido en una herramienta estructural del control marroquí.

Pese a todo ello, el balance del año no es el de una ocupación más sólida, sino el de una estrategia cada vez más costosa. Costosa en términos jurídicos, porque el derecho no se ha movido; costosa en términos políticos, por el desgaste de la narrativa marroquí; y costosa en términos morales, porque la represión y el expolio siguen siendo imposibles de ocultar del todo. Frente a esta dinámica, el pueblo saharaui continúa resistiendo, trasladando el conflicto al terreno donde la ocupación es más vulnerable: el de la legitimidad.

2025 no ha traído una solución, pero sí ha dejado algo claro: no hay atajos que permitan borrar una descolonización pendiente. Y mientras Marruecos insiste en construir una normalidad artificial, el derecho y la realidad siguen recordando que el Sáhara Occidental no es un problema del pasado, sino una injusticia del presente.

Victoria G. Corera
PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»


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