Balance 2025 | Sáhara Occidental: entre la diplomacia marroquí y la posición firme del Polisario (3)

Balance 2025 | Sáhara Occidental: entre la diplomacia marroquí y la posición firme del Polisario (3)

Diplomacia sin solución: apoyos retóricos, bloqueo político y resistencia del marco jurídico

En el plano político-diplomático, 2025 ha sido un año marcado por la continuidad del bloqueo en el Sáhara Occidental, pese a los esfuerzos de Marruecos por presentar el escenario internacional como cada vez más favorable a sus posiciones. Rabat ha intensificado su actividad diplomática, multiplicando gestos, visitas y declaraciones conjuntas, pero sin lograr alterar los parámetros esenciales del conflicto tal y como están definidos en el derecho internacional.

El eje central de esta estrategia ha seguido siendo la promoción del llamado “plan de autonomía”, presentado insistentemente como una propuesta “realista” y “de consenso”. Sin embargo, más allá de comunicados bilaterales cuidadosamente redactados, ese discurso no ha tenido traducción efectiva en el marco de Naciones Unidas. Ninguna resolución adoptada en 2025 avala dicho plan ni lo reconoce como base exclusiva o prioritaria para una solución política.

Los textos del Consejo de Seguridad continúan moviéndose en un terreno deliberadamente ambiguo. Reafirman el apoyo a un “proceso político”, pero evitan pronunciarse sobre su contenido concreto. Esta ambigüedad, lejos de suponer un respaldo a Marruecos, refleja más bien la incapacidad del Consejo para desbloquear un conflicto que permanece enquistado desde hace décadas.

A lo largo del año, Marruecos ha tratado de compensar esta falta de avances jurídicos con una ofensiva simbólica: aperturas de consulados en los territorios ocupados, foros económicos y visitas de delegaciones extranjeras cuidadosamente seleccionadas. Son gestos diseñados para proyectar una imagen de normalidad y control, pero carentes de efectos legales sobre el estatuto del territorio.

Frente a esta dinámica, el Frente Polisario ha mantenido en 2025 una posición política constante, centrada en denunciar la manipulación del lenguaje diplomático y en reafirmar los límites jurídicos del proceso. Sus intervenciones ante Naciones Unidas han insistido en una idea clave: no existe solución posible fuera del ejercicio efectivo del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Esta confrontación no se ha dado tanto en el terreno de las propuestas formales como en el del relato. Marruecos ha intentado presentar el conflicto como un asunto prácticamente resuelto, reducido a una cuestión de desarrollo económico y gestión territorial. El Polisario, por el contrario, ha subrayado que se trata de un proceso de descolonización inconcluso, con responsabilidades claras y obligaciones internacionales pendientes.

El papel de la MINURSO ilustra bien este estancamiento. En 2025, su mandato volvió a renovarse sin avances sustanciales en el plano político, sin un calendario creíble y sin mecanismos para abordar la situación de los derechos humanos. La misión sigue atrapada en una lógica de mera gestión del conflicto, incapaz de avanzar hacia su resolución.

Este inmovilismo resulta especialmente significativo en un contexto en el que el alto el fuego lleva años roto. Aun así, el Consejo de Seguridad ha optado por mantener una aproximación minimalista, centrada en evitar una escalada visible, pero sin afrontar las causas profundas del conflicto ni exigir responsabilidades a la potencia ocupante.

El balance diplomático de 2025 deja así una sensación de actividad intensa pero resultados escasos. Nunca se han producido tantos comunicados, declaraciones y gestos políticos en torno al Sáhara Occidental, y sin embargo el proceso sigue exactamente en el mismo punto. El ruido diplomático no ha conseguido sustituir a la legalidad internacional.

En última instancia, el año confirma una tendencia ya conocida: Marruecos busca ganar la batalla del tiempo y del lenguaje, mientras el derecho internacional sigue marcando límites que no ha logrado traspasar. El conflicto permanece bloqueado, pero no cerrado; silenciado en muchos foros, pero jurídicamente intacto.

Lejos de anunciar una solución, 2025 ha vuelto a demostrar que sin voluntad política real y sin respeto al derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro, cualquier avance seguirá siendo más aparente que real.

PLATAFORMA

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