Desde Addis Abeba: el Sáhara Occidental sitúa el colonialismo como crimen contra la humanidad en la agenda africana

Desde Addis Abeba: el Sáhara Occidental sitúa el colonialismo como crimen contra la humanidad en la agenda africana

Hoy, 15 de febrero de 2026, la 39ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana, reunida en Adís Abeba, ha situado en el centro del debate continental una cuestión de alcance histórico y jurídico: el reconocimiento del colonialismo como crimen contra la humanidad y la apertura de un proceso de justicia reparadora para África.

La sesión, celebrada bajo el lema “Garantizar la disponibilidad sostenible del agua y sistemas de saneamiento seguros para alcanzar los objetivos de la Agenda 2063”, ha abordado informes institucionales y prioridades de desarrollo, pero también ha dado un paso político significativo al examinar las implicaciones de considerar el colonialismo, la esclavitud y determinadas prácticas asociadas a la deportación y la ocupación como actos constitutivos de genocidio contra los pueblos africanos.

En este marco, la Unión Africana adoptó la Declaración de Argel sobre los crímenes coloniales en África, que establece el 30 de noviembre como “Día Africano de homenaje a los mártires africanos y víctimas de la trata transatlántica, la colonización y el apartheid”. La declaración insta a las antiguas potencias coloniales a asumir plenamente sus responsabilidades históricas mediante el reconocimiento explícito de las injusticias cometidas, la reparación de los daños y la adopción de medidas concretas de compensación.

Asimismo, se prevé la creación de una plataforma africana de justicia ambiental encargada de identificar las zonas afectadas, evaluar daños y formular recomendaciones continentales para la rehabilitación y las reparaciones.

El Sáhara Occidental en el debate continental

En representación del presidente saharaui, el miembro del Secretariado Nacional del Frente POLISARIO y Primer Ministro, Bachraya Hamadi Beyún, intervino ante la Asamblea situando la cuestión del Sáhara Occidental dentro del marco general del colonialismo contemporáneo en África.

Durante su intervención afirmó que el colonialismo “sigue siendo un proyecto sistemático de dominación, control y explotación de los pueblos” y defendió que su reconocimiento como crimen contra la humanidad no puede quedar en una declaración simbólica, sino que debe traducirse en medidas jurídicas y políticas concretas.

La intervención vinculó explícitamente la situación del pueblo saharaui con el legado colonial aún no resuelto en el continente, subrayando que la descolonización del Sáhara Occidental continúa pendiente y que la autodeterminación constituye un derecho inalienable reconocido por el derecho internacional.

A continuación, reproducimos íntegramente el texto de su intervención:


Texto completo de la intervención

Excelencias, señores ministros, señores y señoras,

Distinguidos invitados,

El colonialismo nunca fue una página pasajera del pasado que se pudiera pasar por alto con silencio u olvido, sino que fue y sigue siendo un proyecto sistemático de dominación, control y explotación, basado en la privación de la soberanía, el saqueo de las riquezas, el genocidio y la humillación del pueblo africano en su dignidad, identidad y futuro. Y, lo que es más grave aún, se basó en el control de la narrativa, el intento de falsificar la historia y borrar la memoria, algo que nosotros, como generaciones, no tenemos derecho a permitir, por el bien de nuestras generaciones futuras.

África ha sido despojada de su humanidad, sus sociedades han sido destrozadas y se le han infligido traumas colectivos cuyas secuelas siguen presentes en nuestra realidad política, económica y social. El saqueo sistemático de los recursos, la represión de las culturas y las identidades, y la negación del derecho de los pueblos a decidir su destino y a ejercer su soberanía sobre su tierra y sus riquezas, no fueron errores aislados ni excesos individuales, sino políticas deliberadas y premeditadas que constituyen crímenes contra la humanidad, crímenes de genocidio y crímenes de guerra.

Por lo tanto, el deber moral e histórico nos obliga a ser claros y sinceros al reconocer que el colonialismo es un crimen contra la humanidad en todos los sentidos y que sus efectos devastadores siguen afectando nuestro presente y el futuro de nuestras generaciones, al igual que afectaron su pasado, y tal vez de manera aún más grave.

El pesado legado del colonialismo sigue presente en las flagrantes desigualdades económicas, en los conflictos y la inestabilidad política, y en la injusticia social que sufren nuestros pueblos, incluido el pueblo de la República Saharaui, que continúa su lucha legítima por su derecho inalienable a la autodeterminación, frente a un colonialismo antiguo y renovado cuyos instrumentos, hostilidad, criminalidad y empeño en violar todas las normas, leyes y principios internacionales no han cambiado.

Hoy en día, no pedimos caridad ni compasión a nadie, sino que reclamamos un derecho histórico, legal y moral que consiste en el reconocimiento colectivo del colonialismo como crimen contra la humanidad y genocidio contra los pueblos africanos.

Sin embargo, este reconocimiento no puede ser simbólico. La verdadera justicia exige medidas concretas de justicia reparadora, en las que las antiguas potencias coloniales asuman plenamente sus responsabilidades, sin negarlas ni eludirlas, mediante la reparación de los daños, la restauración de la memoria histórica y la revelación de la verdad sobre los crímenes cometidos.

Las indemnizaciones no son una limosna, sino una obligación moral y jurídica, y deben incluir la recuperación de las riquezas saqueadas, la reparación de los daños económicos y sociales, el apoyo a la reconstrucción y el desarrollo de acuerdo con prioridades exclusivamente africanas, además del reconocimiento y la disculpa oficial por todos los crímenes cometidos.

Excelencias,

Con esta intervención, la República Saharaui no pretende reabrir viejas heridas, sino contribuir a su curación, partiendo de la convicción de que esta lucha es una responsabilidad colectiva que incumbe a todo el continente africano. Solo la solidaridad puede romper el negacionismo, poner fin al aplazamiento de la justicia y preservar la dignidad de los pueblos africanos. Ha llegado el momento de la verdad, la rendición de cuentas y las reparaciones, y nosotros, como líderes africanos, debemos asumir la responsabilidad de imponer el respeto a la voluntad de nuestro continente de poner fin a este crimen con valentía y responsabilidad. Gracias.


La 39ª Cumbre de la Unión Africana se celebra en una etapa especialmente significativa para el continente. El debate sobre colonialismo, memoria y reparaciones no es únicamente histórico: conecta directamente con procesos de descolonización aún inconclusos, entre ellos el del Sáhara Occidental.

Fuente: Sahara Press Service (SPS) / APS / Comunicaciones oficiales de la 39ª Cumbre de la Unión Africana.


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