Día Nacional del Preso Saharaui: una llamada urgente para liberar a los 19 de Gdeim Izik y poner fin a una injusticia histórica – Ricky Goldstein, exinvestigador de Human Rights Watch

Día Nacional del Preso Saharaui: una llamada urgente para liberar a los 19 de Gdeim Izik y poner fin a una injusticia histórica – Ricky Goldstein, exinvestigador de Human Rights Watch

Basado en la lectura del artículo “A Forgotten Conflict Back in the News” de Ricky Goldstein, exinvestigador de Human Rights Watch (HRW), que trabajó durante años en el seguimiento de casos de represión política en el Norte de África, incluido el del grupo de Gdeim Izik. (RikTok, 8 de noviembre de 2025)

Ayer, 8 de noviembre, el pueblo saharaui conmemoró el Día Nacional del Preso Saharaui, una fecha cargada de significado que recuerda la brutal represión ejercida por Marruecos contra los activistas saharauis, tanto en los territorios ocupados como en el exilio. Es también la fecha del 15º aniversario del violento desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik en 2010, considerado por muchos como el verdadero inicio de la “Primavera Árabe”. A propósito de esta conmemoración, el artículo “A Forgotten Conflict Back in the News” firmado por el exinvestigador de Human Rights Watch, Ricky Goldstein, ofrece una amplia contextualización de este episodio y, especialmente, del destino de los 19 saharauis que siguen encarcelados en prisiones marroquíes, alejados de sus familias y de su tierra.

Goldstein recuerda con detalle cómo estos activistas —25 inicialmente, 19 aún presos— fueron detenidos y condenados tras un proceso judicial profundamente irregular, sustentado en confesiones obtenidas bajo tortura y en acusaciones sin pruebas concluyentes. Se trata del tristemente célebre “grupo de Gdeim Izik”, juzgado primero ante un tribunal militar en 2013 y, posteriormente, ante un tribunal civil en 2017, que confirmó las penas —incluidas cadenas perpetuas— sin investigar debidamente las denuncias de tortura. Como señala el autor, el caso fue documentado por observadores internacionales y analizado críticamente por organizaciones como Human Rights Watch, que concluyó que los juicios fueron “fundamentalmente injustos”.

El artículo de Goldstein destaca también dos elementos clave de esta historia que suelen pasarse por alto. Primero, la sistemática dispersión de los presos por distintas cárceles del interior de Marruecos, una práctica de castigo que impide el contacto familiar y busca participar psicológicamente a los detenidos y sus allegados. Segundo, el silencio generalizado, dentro y fuera de Marruecos, respecto a su suerte. La represión política contra los activistas saharauis opera como un tabú: incluso organizaciones independientes de derechos humanos del propio país evitan denunciar abiertamente estos casos, conscientes del alto coste que tendrían que pagar.

Pero la parte más relevante del análisis de Goldstein está en el cierre del artículo, donde plantea una reflexión importante desde el punto de vista político y moral: en un momento en que Marruecos celebra la reciente resolución del Consejo de Seguridad de la ONU —que califica su plan de autonomía como una “opción creíble”—, tal vez este sea precisamente el contexto adecuado para poner fin a una de las mayores injusticias del conflicto. Dice Goldstein:

“Tal vez exista una ventana de oportunidad ahora, mientras Marruecos celebra la votación de la ONU y actúa como si fuera ‘game over’ para los independentistas saharauis. Liberar al grupo de Gdeim Izik (…) no solo sería un paso hacia la reparación de una injusticia terrible, sino que también sería interpretado como una señal de flexibilización del puño de hierro con que Marruecos controla el Sáhara.”

En otras palabras: una posible liberación —mediante indulto real o cualquier otra fórmula— de los presos de Gdeim Izik podría servir no solo para reparar el daño causado a ellos y a sus familias, sino también como un gesto político que contribuya a desescalar el conflicto y aliviar la tensión creciente que se vive en los territorios ocupados. Sería, además, una medida bien recibida por una comunidad internacional que, aunque silente con demasiada frecuencia, no ha dejado de denunciar informes y resoluciones las graves violaciones cometidas contra estos prisioneros, como hizo el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria en 2023.

El 8 de noviembre representa para el pueblo saharaui mucho más que un aniversario trágico: es un día de lucha por la memoria, la justicia y la libertad. La historia de los presos de Gdeim Izik —y los otros cientos de detenidos por motivos políticos en el Sáhara ocupado— resume la dimensión humana de un conflicto que sigue vivo, aunque algunos pretendan enterrarlo bajo pactos geoestratégicos y discursos complacientes. Leer, recordar y difundir es una forma de resistencia. Y de compromiso.

Artículo completo en: A Forgotten Conflict Back in the News


Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.