La Policía Nacional ha desmantelado una red de narcotráfico asentada en Ceuta que operaba de forma constante con hachís procedente de Marruecos y con destino final España y Francia. La operación, en la que han participado más de 250 agentes, se ha saldado con 15 detenciones y 29 registros en distintos puntos de Andalucía, Galicia y la ciudad autónoma.
Durante el operativo, los investigadores han incautado cerca de un millón y medio de euros en efectivo y decenas de equipos de comunicación utilizados para coordinar los envíos. La investigación, iniciada hace más de un año, permitió identificar una estructura criminal consolidada que controlaba todo el proceso: desde la negociación en origen hasta la distribución en Europa.
El entramado tenía su base operativa en Ceuta, donde había desarrollado una infraestructura logística “amplia y compleja” que garantizaba la entrada segura de grandes cantidades de hachís y su posterior envío a distintos puntos del continente. Según las investigaciones, la red organizaba envíos constantes desde Marruecos, consolidando una ruta estable a través del Estrecho.
Uno de los momentos clave de la operación fue la interceptación de un cargamento de 15.000 kilogramos de hachís en Almería, lo que permitió avanzar en la identificación de los principales responsables del grupo. A partir de ese momento, los agentes lograron reconstruir el funcionamiento de la organización y su red de transporte.
La estructura contaba además con el apoyo de redes asentadas en el sur de España, incluyendo la utilización de narcolanchas para el traslado de la droga desde el norte de África hasta la península. Este sistema logístico permitía asegurar la continuidad de los envíos y su distribución posterior en distintos países europeos.
Más allá del operativo policial, el caso vuelve a poner de manifiesto una realidad persistente: Marruecos continúa siendo el principal origen del hachís que llega a Europa, a través de rutas consolidadas y estructuras que operan de forma continuada.
En este contexto, la desarticulación de redes como la intervenida en Ceuta supone un golpe importante, pero también evidencia la dimensión estructural del tráfico de drogas en la región. Un fenómeno que, lejos de ser puntual, forma parte de dinámicas más amplias vinculadas al control de rutas, la logística internacional y la demanda europea.
