El canciller israelí carga contra Argelia y el pueblo saharaui desde Rabat

El canciller israelí carga contra Argelia y el pueblo saharaui desde Rabat
 
Sidi Maatala. 
 
ECS. Rabat. | El ministro de Exteriores de la entidad sionista, Yair Lapid, confirmó hoy desde Rabat que había acordado con los marroquíes medidas para avanzar más en la consolidación de las relaciones diplomáticas y la cooperación bilateral con el propósito de alcanzar el máximo nivel mediante el intercambio de embajadores y la apertura de embajadas de ambos países.
 
En su rueda de prensa, el jefe de la diplomacia sionista señaló que las dos partes discutieron los desafíos y amenazas que enfrentan los dos países »enmarcados principalmente por el creciente papel de Irán y su amenaza a la paz y la seguridad regionales en Oriente Medio y África, así como el acercamiento argelino-iraní para armar al Frente Polisario.» Lapid desveló también que había discutido con las autoridades marroquíes la intención de Argelia de expulsar a Israel de la Unión Africana tras ser admitida recientemente como Estado observador.
 
El ministro israelí afirmó el compromiso de su país con una solución de dos Estados para poner fin al conflicto israelí-palestino, según lo estipulado en el acuerdo tripartito marroquí-israelí-estadounidense. Ese mismo acuerdo firmado el cuatro de diciembre de 2020 llevó al ex presidente de EE.UU, Donald Trump a reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental como una condición para que Marruecos formalizara su relación con Israel.
 
Ocho meses después de la firma, la normalización de relaciones va cogiendo color, de forma protocolaria, aunque sigue dejando un reguero de dudas a ambos lados debido, principalmente, el reconocimiento otorgado por Trump a Mohamed VI usando al pueblo saharaui como moneda de cambio en pleno resurgimiento de la guerra del Sáhara Occidental treinta años después, lo que no ha hecho sino agitar aún más una región ya desestabilizada y legitimar la opción de lucha armada de los saharauis.
 
A pesar de que los expertos señalan que es una buena noticia, ciertamente está lejos de serlo, pues Marruecos no ha conseguido nada de los dos memorandos firmados junto a los Acuerdos de Abraham; la venta de drones y el reconocimiento de la soberanía sobre el Sáhara Occidental, además, el fondo millonario de ayudas al desarrollo tampoco se ha ejecutado y Biden lo ha congelado. Por lo que es difícil saber qué estaría ganando Marruecos con una apuesta tan arriesgada, sin garantías y con causas muy sensibles de por medio; el conflicto palestino y la ocupación del Sáhara Occidental.
 
Los recientes batacazos diplomáticos de Marruecos son una buena referencia e indicativo del balance de pérdidas y ganancias tras la normalización. En el horizonte se erigen los ejemplos de Egipto y Jordania, quienes después de la normalización con Israel, su relación se fue degradando hasta el punto de ser informales y frías. Un ejemplo de ello es el contundente rechazo de Egipto a la presencia de Israel en la Unión Africana y viceversa, Israel negociando contra sus intereses la presa del Nilo, que amenaza seriamente los recursos hídricos del país faraónico.
 
Un hecho a destacar es que Yair Lapid ha llegado como Ministro de Exteriores y puede que vuelva como Primer ministro, ya que el gobierno de coalición israelí se turna en el 2023, por lo que Marruecos juega a »preparar el terreno» para tener de su lado al futuro mandatario israelí.
 

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