El fin del silencio de las armas atemoriza al Majzén | OPINIÓN por Abderrahman Budda para ECS

El fin del silencio de las armas atemoriza al Majzén | OPINIÓN por Abderrahman Budda para ECS

 

Madrid, 28 Diciembre de 2020. – (ECSAHARAUI)

OPINIÓN
Por Abderrahman Budda. / ECS.
 
Cuando el ejército marroquí salió de sus bases en el muro de la vergüenza con el fin de sofocar la protesta de la sociedad civil saharaui en la región de El Guerguerat, en una flagrante violación del cese del fuego, no pensó en las graves consecuencias de aquella cobarde demostración de fuerza, cuyo objetivo era un reducido número de ciudadanos saharauis, en su mayoría mujeres, que se manifestaban pacíficamente, bloqueando la carretera por la cual circulan miles de camiones que transportan minerales robados del Sáhara Occidental.

 

Inmediatamente después de la salida de los soldados invasores de sus trincheras hacia las zonas liberadas, el ejército saharaui anunció el fin del cese de las hostilidades y la ruptura de las cadenas del engañoso plan de paz, que mantuvo en silencio las armas de los saharauis durante aproximadamente tres décadas. Los bombardeos de gran envergadura comenzaron a llover sobre los cuarteles de los soldados inversores a lo largo de todo el muro militar que divide el territorio saharaui.

El régimen marroquí no esperaba esta heroica respuesta y dictó órdenes a sus unidades militares de permanecer en sus trincheras en estado de autodefensa, negando en el ámbito político la existencia de acciones bélicas sobre el terreno.

Los gobernantes de Marruecos estaban convencidos de que eran incapaces de enfrentar a los guerrilleros saharauis en el campo de batalla y optaron por ganar tiempo con la esperanza de que interviniese el Consejo de Seguridad o una de las potencias aliadas para imponer de nuevo el alto el fuego.

 

El gobierno marroquí al ver que la ONU no intervino en el conflicto, optó por incorporarse a la cadena de países que establecieron relaciones diplomáticas con Israel. Rabat ofreció a los americanos reconocer su soberanía sobre el Sáhara Occidental a cambio de establecer lazos diplomáticos de alto nivel con el estado judío. Los gobernantes de Marruecos estaban dispuestos a pagar cualquier precio, aunque sea a costa de su dignidad, prestigio o principios morales, a cambio de crear una alianza internacional contra el heroico y noble pueblo saharaui.

Pero quién no sabe que Estados Unidos fue quien autorizó la venta del Sáhara Occidental por España a Marruecos, aquella sucia injusticia fue liderada por Kissinger y financiada por Arabia Saudita, dicha realidad fue reconocida por los recientes documentos de la CIA últimamente revelados. Se pueden leer AQUÍ

 

En los primeros años de la guerra del Sáhara, los combatientes saharauis enfrentaron a Mauritania y Marruecos, apoyados por Francia y Estados Unidos de América. Todos estos países fueron derrotados por la nación saharaui. Ahora el ejército saharaui es aún más sofisticado, con una basta experiencia combativa y una moral muy alta.

El reconocimiento de la administración de Trump a la ocupación marroquí, no cambia nada en la naturaleza del conflicto del Sáhara Occidental, porque es contrario a la legalidad internacional y divide a la comunidad mundial, cada cual según su intereses. Mientras los americanos y los países del golfo apoyan este paso ilegal, los europeos encabezados por Alemania rechazan el escenario de un conflicto de gran dimensión cerca de sus fronteras mediterráneas. Rusia, aliado estratégico de Argelia, no está satisfecha con esta nueva situación que se basa en la ley de la selva.

Ante esta confusa realidad, los guerrilleros saharauis continuarán bombardeando las posiciones enemigas. Pronto serán liberadas las ciudades de Amgala, Mahbes, Farsia y Smara. Entonces es cuando el régimen marroquí aceptará sentarse en la mesa de negociaciones con el Frente Polisario encaminadas a garantizar al pueblo saharaui su derecho a la autodeterminación y la independencia total del Sáhara Occidental.

Origen: OPINIÓN | El fin del silencio de las armas atemoriza al Majzén.