El PP reacciona tras la RAN, pero sigue esquivando lo esencial: España ha entregado el Sáhara a Marruecos y ahora paga el precio

El PP reacciona tras la RAN, pero sigue esquivando lo esencial: España ha entregado el Sáhara a Marruecos y ahora paga el precio

El PP lanza una ofensiva sobre la relación con Marruecos tras la reunión de alto nivel en la Moncloa

Pregunta al Gobierno si valora ceder el espacio aéreo sobre el Sahara y cómo responderá a quienes niegan la soberanía española de Ceuta y Melilla

Origen: El PP lanza una ofensiva sobre la relación con Marruecos tras la reunión de alto nivel en la Moncloa


La reacción del Partido Popular tras la XIII Reunión de Alto Nivel con Marruecos refleja un hecho incontestable: España vive atrapada en un marco diplomático dictado por Rabat. El Gobierno evita explicaciones, la RAN se blindó sin prensa y la declaración conjunta es un documento pensado para maquillar una cesión política estructural. Ahora el PP exige respuestas sobre espacio aéreo, aguas, migración y Ceuta y Melilla, pero jamás apunta al centro del terremoto: la entrega del Sáhara Occidental, consumada con la carta de Sánchez a Mohamed VI en 2022.

Los populares han registrado preguntas duras, pero incompletas. Quiere saber si el Gobierno está negociando ceder la gestión del espacio aéreo sobre el Sáhara, una función que España ejerce desde Canarias bajo mandato internacional, y exige conocer si se consultó a la UE y a la OTAN ante un movimiento que podría vulnerar obligaciones jurídicas básicas. También exigen explicaciones sobre la disputa marítima entre Canarias y el Sáhara, el control del monte Tropic, la parálisis de las aduanas en Ceuta y Melilla, la presión migratoria que Marruecos utiliza como arma diplomática y las declaraciones marroquíes que cuestionan abiertamente la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas. Todas estas preguntas son pertinentes, pero retratan un escenario de efectos, no de causas.

La causa es una sola: España decidió plegarse al marco marroquí sobre un territorio pendiente de descolonización. Desde que Sánchez asumió el plan de autonomía como “la propuesta más seria, creíble y realista”, el Gobierno renunció a su posición histórica, desactivó su capacidad de presión y dejó vía libre a Marruecos para avanzar en todos los frentes. Lo que hoy el PP califica como “desconfianza”, “opacidad” o “falta de garantías” no es un problema técnico, sino la consecuencia lógica de haber aceptado la ocupación del Sáhara como base de la relación bilateral.

La RAN confirma esta entrega: una cumbre sin preguntas, sin transparencia y sin contrapesos, diseñada para que Rabat consolide su lectura de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad mientras España posa para la foto. El resultado es una relación estructuralmente asimétrica donde Marruecos acumula poder y España acumula problemas. Y mientras PSOE y PP discuten sobre síntomas —espacio aéreo, aguas, aduanas, Ceuta y Melilla— evitan pronunciar la palabra que explica todo: descolonización. Hasta que España no vuelva al marco jurídico internacional, seguirá atrapada en una política exterior construida para satisfacer a Rabat y no para defender el derecho internacional, la seguridad de Canarias o la dignidad del pueblo saharaui.

 


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