El viaje del rector de La Laguna al Sáhara Occidental ocupado: cuando la cooperación académica se convierte en propaganda marroquí

El Independiente recoge el malestar del Frente Polisario por la visita de una delegación universitaria canaria a Dajla y El Aaiún. La prensa marroquí, lejos de disimular el alcance político del viaje, lo celebra como una derrota simbólica del Polisario en el ámbito universitario español.

El viaje del rector de la Universidad de La Laguna, Francisco García, a Dajla y El Aaiún, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, ha abierto una polémica que va mucho más allá de una agenda académica. Según publica El Independiente, una delegación de la Asociación de Universidades Públicas Canarias ha visitado estas ciudades invitada por la Universidad Ibn Zohr, en el marco de contactos institucionales y posibles acuerdos de cooperación.

El problema no es la cooperación universitaria en abstracto. El problema es el lugar, el marco político y la forma en que se nombra el territorio. La propia Universidad de La Laguna presentó la visita como una actividad realizada en “Dakhla y Laâyoune, en Marruecos”, y habló de “regiones marroquíes visitadas”. Pero Dajla y El Aaiún no son ciudades marroquíes: forman parte del Sáhara Occidental, un territorio pendiente de descolonización y ocupado por Marruecos desde 1975.

El delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, ha trasladado su “malestar y preocupación” por una visita que considera encuadrada en la estrategia marroquí de asimilar el Sáhara Occidental como territorio propio. Según recoge El Independiente, Arabi advierte de que este tipo de iniciativas pueden implicar directa o indirectamente a instituciones españolas en la vulneración del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

La defensa de la Universidad de La Laguna tampoco despeja el fondo del problema. Desde el centro han asegurado a El Independiente que fueron “a dos sedes de una universidad marroquí” y que no han entrado “a valorar la disputa que existe sobre el territorio”. Pero cuando una institución española acepta el marco territorial de Marruecos, se reúne con autoridades marroquíes en el territorio ocupado y presenta Dajla y El Aaiún como parte de Marruecos, la neutralidad deja de ser neutralidad.

La mejor prueba de ello está en la propia prensa marroquí. El portal Le360 presentó la visita como una alianza académica con Dajla y El Aaiún dentro del “sur de Marruecos”. Yabiladi fue más lejos y tituló que las universidades españolas se liberan de la influencia del Polisario. Y Morocco World News publicó una pieza especialmente agresiva en la que habla de “enterrar” el supuesto monopolio académico del Polisario y llega a presentar la presencia del rector de La Laguna como una “deserción política” del campo saharaui.

Esa lectura marroquí es demoledora porque confirma precisamente lo que denuncia el Polisario: Marruecos no interpreta estas visitas como simples intercambios universitarios, sino como victorias políticas en su estrategia de normalización de la ocupación. La universidad puede hablar de cooperación, de conocimiento compartido o de vecindad atlántica; Rabat, en cambio, lo traduce inmediatamente como reconocimiento, propaganda y avance diplomático.

Por eso este viaje no puede analizarse como una actividad académica cualquiera. Una universidad pública española tiene una responsabilidad especial cuando actúa en un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Más aún cuando ese territorio fue colonia española y cuando España sigue teniendo una responsabilidad histórica, política y jurídica con el pueblo saharaui.

La cooperación universitaria no puede servir para blanquear una ocupación. Si el conocimiento tiene algún valor público, debe estar del lado del derecho internacional, de los pueblos y de la verdad. Y la verdad, por mucho que Marruecos intente borrarla de los mapas oficiales y de las agendas institucionales, es que Dajla y El Aaiún están en el Sáhara Occidental ocupado.