En primer lugar, Marruecos optó por negar la guerra, luego a minimizarla y ahora involucra aliados para disuadir

En primer lugar, Marruecos optó por negar la guerra, luego a minimizarla y ahora involucra aliados para disuadir

 

 
De nuevo se intensifica el conflicto armado entre el Frente Polisario y Marruecos por la región del Sáhara Occidental, una antigua colonia española ocupada por Marruecos y que es considerada por la ONU como una región no autónoma pendiente de descolonización. Todo apunta a la guerra total, y esta vez tampoco hay una salida fácil.
 
Desde el pasado 13 de noviembre de 2020, el Frente Polisario y Marruecos y se han enfrascado en intensos combates y, por primera vez desde el cese del fuego de 1991, ha habido enfrentamientos armados a lo largo de la línea de separación en el muro militar que divide el Sáhara Occidental. Hay muertos y heridos.
 
El Frente Polisario impuso primero la ley marcial, y después lo siguió Marruecos, aunque el estado de guerra allí sólo se aplica a algunas partes del territorio. Ambas partes consolidan sus motivos por la escalada más grave en años, y esta podría empeorar aún más en los próximos días ante la pasividad de la comunidad internacional. Pero ¿Porqué Marruecos niega la existencia de esta guerra?
 
Por Mohamed S. Abdelhay. /ECS
 
Madrid (ECS). – Mientras el Ejército de Liberación Saharaui continúa con la escalada militar tal y como se ha constatado, el régimen marroquí lanza una campaña mediática para confundir, ofuscar y engañar a los lectores sobre las verdaderas causas y desarrollo del conflicto que está en curso. En primer lugar optaron por negar su existencia, luego a minimizarlo y ahora involucra aliados para disuasir.
 
A raíz de los exitosos ataques en suelo marroquí en Uarkziz y Agha, Marruecos dijo que el Frente Polisario multiplica las «falsas informaciones», dedicándose a una “guerra mediática” y “victorias imaginarias”. El efecto espejo vuelve a pasarle una mala jugada al principal mensajero del rey marroquí. En sus manos está desmentirlo con pruebas, pues el ataque se ha producido en su soberanía territorial y sus fuerzas han sido las víctimas.
 
Tras casi ocho meses de intensos enfrentamientos bélicos, reanudados desde el pasado 13 de noviembre de 2020, los combates se han vuelto a intensificar después de que estos últimos días, unidades del ejército saharaui realizaran un ataque bélico en regiones como Hauza y Amgala, al norte del Sáhara Occidental.
 
Uno de los avances más destacados de la Guerra del Sáhara Occidental fue la llegada de las unidades militares saharauis a territorio marroquí en febrero pasado, inicialmente los ataques se realizaron contra las trincheras del ejército marroquí a lo largo del muro militar que divide el Sáhara Occidental, denominado el muro de la vergüenza, que fue construido en los años ochenta gracias al asesoramiento israelí y el dinero saudí. El muro recorre el Sáhara de norte a sur plagado con más de siete millones de minas antipersona y custodiado por más de 120.000 soldados marroquíes distribuidos en bases separadas a 5km en toda la amplitud del muro.
 
Marruecos no quiere que se hable de la guerra porque todavía intenta conseguir apoyos que garanticen su soberanía sobre un territorio que está ocupando mediante la fuerza y de manera ilegal. Una táctica de Hassán II que ya vimos en la pasada guerra y que no le revirtió mejores desenlaces, ya que se vio obligado a firmar el alto el fuego por la imposibilidad de una victoria militar.
 
Marruecos sigue negando la existencia de la guerra a nivel comunicativo. Rabat prefiere guardar silencio y niega el paso de periodistas extranjeros a la zona de guerra, asimismo desplega una férrea censura en su país de manera que así domina el relato y la posterior manipulación de la realidad. El Ejército saharaui disparó el 23 de enero cuatro misiles tierra-tierra sobre la carretera que enlaza Guerguerat, en el sur del Sáhara Occidental, con la aduana de Mauritania por la que circulan a diario decenas de camiones cargados, sobre todo, con frutas, hortalizas y minerales. Pero también drogas y otros recursos naturales expoliados del territorio.
 
Mohamed VI sigue los pasos de su padre en la gestión de la guerra que le ha estallado, muestra de su inexperiencia y veteranía en la gestión de conflictos armados, característica que se ve agudizada tras revelarse desde el reinicio de hostilidades militares que Marruecos no actúa de forma autónoma ni libre, sino siempre a la espera de recibir el beneplácito de EE.UU, Francia o cualquier otro país de Oriente Medio. Mohamed VI ayudó a la coalición saudita a bombardear en Yemen a expensas de que le devuelvan el favor y ahora parece ser que se ha tragado el sapo.
 
Por su parte, el Frente Polisario sí se esfuerza en informar sobre sus enfrentamientos militares contra Marruecos, elaborando partes de guerra que se difunden a diario por el ministro de defensa a través de la agencia de noticias oficial de la la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), ‘Sahara Press Service’ (SPS).
 
Desde el pasado 13 de noviembre de 2020, el ejército saharaui lleva atacando a este berma, de 2.720 kilómetros de largo, efectuando bombardeos masivos contra las bases marroquíes y puestos de control hasta que el pasado viernes 05 de marzo, cuando unidades saharauis realizaron un ataque sorpresa en el sur de Marruecos, en el sector de Agha, traspasando las famosas montañas de El Uarkziz, que fueron escenario de grandes batallas en la primera guerra del Sáhara (1975-1992).
 
Se cumplen 298 días desde que reestalló el conflicto armado del Sáhara Occidental a causa de la violación del alto el fuego cometida por Marruecos al atacar a civiles saharauis y quemar sus jaimas en la brecha ilegal de El Guerguerat. Además, el ejército marroquí sembró un nuevo campo de 12.000 minas antipersona de aproximadamente territorio, desde El Guerguerat al punto 55 de Mauritania.
 
En estos casi ocho meses y medio de guerra, el Ejército saharaui condujo aproximadamente más de 1400 bombardeos contra más de 100 objetivos marroquíes, estando afectadas la mayoría de las regiones con especial cadencia en el norte y noreste del país. La guerra se recrudecerá durante el presente año, así lo avisó el Ministerio de Seguridad y Documentación de la RASD.
 
Marruecos sigue negando la guerra pero moviliza tropas, cazas y drones al Sáhara Occidental y efectúa un desgaste diplomático con Occidente, pues en África sufre el ostracismo derivado de su rechazo a la UA. Es evidente que Marruecos ha convertido el discurso en uno de los ejes de su estrategia: conduce una operación de censura y silenciamiento en el interior de su país, además impide la entrada de periodistas extranjeros, con el único objetivo de controlar el relato y poder construir un contra-discurso a su modo.
 
Tras cumplirse casi nueve meses de guerra, es evidente que el ELPS ha intensificado sus ofensivas, solo en esta última semana se han destruido varios vehículos e importantes daños a bases marroquíes, así como la la destrucción de puntos de alerta. Estos ataques también produjeron bajas y heridos en las filas marroquíes, siempre difíciles de precisar dada la opacidad de las autoridades marroquíes.
 
Por su parte, el ELPS anuncia que continuará atacando a lo largo de todo el muro militar marroquí. Toda esta información se desprende de los diferentes partes de guerra que el Ministerio de Defensa Nacional de la RASD lleva difundiendo diariamente desde el reestallido de la guerra.

Origen: En primer lugar, Marruecos optó por negar la guerra, luego a minimizarla y ahora involucra aliados para disuadir.