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Texto: Profesor Juan Carlos Gimeno Martin, Universidad Autónoma de Madrid, experto en la sociedad saharaui.

Epitafio de un poeta: “Aíslame del infierno con una cortina de verdor”

Fotografía Bahia MH Awah

Nos ha abandonado Mohamed Mustafa uld Mohamed Salem uld Mohamed Lamin uld Abdelahe, nos ha abandonado Badi, que Dios lo bendiga, el decano de los poetas saharauis. Nació en el  año 1936 en un lugar que se conoce por el nombre de Echnaba, en la región de Guelta y se encuentra hoy en la parte ocupada por Marruecos del Sáhara.

Badi  es reconocido entre los suyos como el señor de la poesía saharaui, pero era sobre todo señor de su propia vida, de su humanidad. Para Badi como para Antonio Machado no había nada por encima de ser hombre;  y él se hizo hombre siendo saharaui y nómada, como los demás nos hacemos hombres y mujeres siendo de otro lugar y de otras maneras. Humanidad y dignidad son conceptos que designan la misma materia del ser que somos sobre la tierra, no pueden separarse. La digna humanidad de Badi se desplegaba en cada uno de sus actos. Cuando te saludaba al encontrarse contigo y te daba la mano, no era la mano lo que te daba, sino lo que iba con ella, el mismo.

Su hospitalidad era la de los saharauis de jaima grande, su casa siempre abierta para las suyos y para todos los que la visitábamos. A todos nos atendía. Le buscábamos por su conocimiento del Sahara, de la historia de su pueblo y de la vida, conocimiento que nos regalaba en torno al te, en una conversación siempre inteligente. Ejercía de anfitrión con elegancia. Hay personas que tienen un don, su mera presencia te enriquece; Badi era uno de ellos. Siendo tan grande su humanidad en su presencia elevaba la tuya subiéndote a su altura.

Era un ser universal como hombre y como poeta. Apreciaba los encuentros con otros poetas que le confirmaban la convicción de que la poesía era universal, que las preguntas y los sentimientos que provocan la creación poética se dan en todos los lugares y en todas las lenguas. Amaba la conversación inteligente, el juego, la provocación.

En una ocasión en 1998, Manuel Rivas el periodista, novelista y poeta, también universal y gallego, visitó los campamentos saharauis en un momento donde el Referéndum se veía al alcance de la mano. Badi, le acogió en su jaima, junto a un joven poeta saharaui, Ebnu, que tradujo la conversación entre estos dos personajes. De aquel encuentro Manuel Rivas escribió este testimonio:

Badi tiene ahora 60 años. Si vuelve a casa, las tablillas donde escribe sus poemas serán su tesoro. Son de madera del mar, amarga, que no gusta a las polillas. La tinta está hecha con carbón, agua o leche, y resina de las talha (acacias). El tintero es una piedra cóncava. Y se usa para escribir una caña afilada.

(…)

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