LECTURA COMENTADA | De Gaza al Sáhara Occidental: los proyectos turísticos también pueden normalizar una ocupación

La comparación interpela directamente al Gobierno de Pedro Sánchez

Elena Rusca compara la indignación provocada por los proyectos turísticos en Palestina con la normalidad que rodea a los hoteles, el surf y las producciones audiovisuales de Dajla, una ciudad saharaui ocupada presentada al mundo como destino marroquí.

Un artículo de Elena Rusca publicado en El Clarín de Chile plantea una comparación incómoda: si la construcción de complejos turísticos en Gaza provoca rechazo internacional, ¿por qué los resorts levantados en Dajla no generan una reacción semejante?

La autora no sostiene que Palestina y el Sáhara Occidental vivan situaciones idénticas. Señala una lógica común: convertir un territorio ocupado en un producto atractivo, sustituir su historia por una campaña de marketing y borrar de la imagen al pueblo que reclama su derecho a decidir.

Dajla es presentada como paraíso del surf, el kitesurf y los hoteles de lujo. Los folletos hablan de playas, viento y desierto, pero no de la ocupación marroquí, del muro militar o de las familias saharauis divididas. El turismo transforma así una cuestión de descolonización en una experiencia de consumo.

El artículo relaciona esta estrategia con el rodaje de La Odisea de Christopher Nolan, la carretera dedicada a Donald Trump y las grandes infraestructuras impulsadas por Marruecos. Cine, turismo y obras públicas contribuyen a fabricar una geografía en la que Dajla aparece integrada en Marruecos y el Sáhara Occidental desaparece.

La comparación con Palestina resulta especialmente relevante porque muestra la desigual atención internacional. Lo que escandaliza cuando se proyecta sobre Gaza puede ser celebrado como desarrollo sostenible cuando ocurre en Dajla. Sin embargo, en ambos casos queda la misma pregunta: ¿puede construirse un paraíso turístico ignorando a la población y el estatuto del territorio?

Recomendamos la lectura del texto de Elena Rusca porque recuerda que un resort, una película o una competición deportiva nunca son completamente neutrales cuando ayudan a presentar como normal una ocupación que continúa siendo rechazada por el pueblo que la sufre.

Nota de la redacción. La comparación interpela directamente al Gobierno de Pedro Sánchez. España reconoció al Estado de Palestina invocando la justicia histórica, el Derecho Internacional y el rechazo a que las fronteras sean modificadas unilateralmente. También ha condenado expresamente los intentos de anexión de los territorios palestinos ocupados. Sin embargo, ante el Sáhara Occidental, el mismo Gobierno respalda el plan marroquí de autonomía, una propuesta que presupone la soberanía de Marruecos y excluye la independencia. El contraste se hace visible en Dajla: Madrid denuncia la normalización de la ocupación en Palestina, pero no muestra la misma firmeza cuando una ciudad saharaui ocupada es promocionada internacionalmente como destino marroquí. No se trata de afirmar que ambas situaciones sean idénticas, sino de exigir que el respeto al Derecho Internacional no dependa del aliado o del territorio afectado.

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Fuente: Elena Rusca, El Clarín de Chile, 30 de julio de 2026