LA LECTURA DEL DÍA | Ceuta y Melilla muestran el precio de depender de Marruecos

La entrada masiva en Ceuta, el cierre temporal de la frontera de Melilla y la movilización de fuerzas españolas revelan la fragilidad de una relación en la que Rabat controla una parte decisiva de la presión fronteriza. Mientras tanto, Dajla continúa siendo promocionada como destino marroquí y el Sáhara Occidental sigue esperando su descolonización. 31 de julio de 2026 . Por EL OBSERVADOR SAHARAUI

La jornada comienza marcada por una crisis que ya no puede describirse como una simple acumulación de entradas irregulares. Miles de personas atravesaron ayer la frontera de Ceuta por tierra y por mar, España movilizó refuerzos policiales y militares, y Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska anunciaron su desplazamiento a la ciudad. La tensión alcanzó también Melilla, donde fue cerrada temporalmente la frontera de Beni Enzar tras un intento de entrada masiva.

La dimensión humana exige no olvidar a quienes arriesgan la vida buscando una salida. El balance provisional de fallecidos continúa aumentando y los centros de acogida de Ceuta están desbordados. Pero reconocer ese drama no obliga a aceptar sin preguntas la explicación conjunta de Madrid y Rabat, que atribuye lo ocurrido a las redes de tráfico y a la utilización de una reciente sentencia del Tribunal Supremo. La concentración de miles de jóvenes en territorio marroquí, la retirada de agentes auxiliares durante parte del avance y el precedente de 2021 mantienen abierta una cuestión política que el Gobierno español evita plantear públicamente.

En OPINIÓN | La llegada de cientos de jóvenes marroquíes a nado a Ceuta desmiente el relato triunfal de Mohamed VI señalábamos ayer una contradicción difícil de ocultar. Mientras el rey presenta Marruecos como ejemplo de estabilidad y prosperidad, miles de sus propios ciudadanos intentan abandonar el país por una de las rutas más peligrosas. Y si ese Marruecos no ofrece futuro a tantos jóvenes marroquíes, resulta legítimo preguntarse qué atractivo puede tener para los saharauis una autonomía que, además de negarles su derecho a decidir, los sometería definitivamente al mismo Estado que reprime su identidad política.

La crisis demuestra también que el giro de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental no eliminó la capacidad de presión de Rabat. España respaldó el plan marroquí esperando inaugurar una etapa de estabilidad, cooperación y respeto mutuo. Sin embargo, la seguridad de Ceuta y Melilla sigue dependiendo en buena medida de que Marruecos decida contener las salidas. Cuando esa vigilancia disminuye, Madrid necesita recuperarla con urgencia y evita cualquier reproche que pueda incomodar al palacio.

La actualidad no termina en la frontera. En LECTURA COMENTADA | De Gaza al Sáhara Occidental: los proyectos turísticos también pueden normalizar una ocupación, la reflexión de Elena Rusca permite comparar la indignación que suscitan los planes turísticos en Palestina con la normalidad que rodea a los resorts, el surf y las producciones cinematográficas de Dajla. El contraste alcanza también al Gobierno español: defiende el Derecho Internacional frente a la ocupación palestina, pero respalda una propuesta marroquí que presupone la soberanía de Rabat sobre el Sáhara Occidental.

Por su parte, Ghali, Trump y la propuesta saharaui: el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización recuerda el fondo que permanece bajo todos estos acontecimientos. Ni la presión fronteriza, ni las inversiones estadounidenses, ni los premios turísticos en Dajla modifican el estatuto del territorio. El problema no es encontrar una fórmula para integrar mejor el Sáhara Occidental en Marruecos, sino culminar una descolonización que permita al pueblo saharaui decidir libremente su futuro.

En EL OBSERVADOR SAHARAUI actualizamos anoche la crisis bajo un hecho ya difícil de disimular: Ceuta se desbordó después de que agentes marroquíes se apartaran durante el avance de cientos de personas. También analizamos el paso de Estados Unidos del respaldo político a la implicación económica directa en El Aaiún ocupado y recomendamos la investigación de Público sobre Daha Mohamed, el activista saharaui cuya persecución terminó empujándolo hacia una patera.

Sahara Press Service destacó, por su parte, el éxodo masivo de jóvenes marroquíes hacia España, la condena saharaui de la financiación estadounidense de un proyecto en El Aaiún ocupado, la recepción a los menores de Vacaciones en Paz en el Parlamento italiano y los vínculos parlamentarios entre la República Saharaui y Argelia.

Ceuta y Melilla ocupan hoy los titulares, pero la lectura de fondo sigue siendo la misma: Marruecos convierte su posición geográfica, la migración, las inversiones y la propaganda en instrumentos de poder. España continúa pagando el precio de haber confundido la estabilidad con la aceptación de las exigencias de Rabat.