Ghali, Trump y la propuesta saharaui: el Sáhara Occidental sigue siento un territorio pendiente de descolonización

Las declaraciones del presidente saharaui, la propuesta presentada por el Frente Polisario ante Naciones Unidas y el debate sobre la nacionalidad muestran una misma realidad: ninguna iniciativa puede sustituir el derecho del pueblo del Sáhara Occidental a decidir libremente su futuro.

Brahim Ghali avertit Trump

LA LECTURA DEL DÍA · 30 de julio de 2026 . Por EL OBSERVADOR SAHARAUI

La actualidad de las últimas horas ha situado de nuevo en primer plano una cuestión que algunos gobiernos intentan relegar: el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización y cualquier solución debe pasar por la libre decisión del pueblo saharaui. Las declaraciones de Brahim Ghali a Europa Press han encontrado una amplia respuesta porque desmontan varios de los atajos que se presentan hoy como supuestas salidas al conflicto.

En Brahim Ghali avisa a Trump sobre el Sáhara Occidental: no habrá solución imponiendo la autonomía ni sustituyendo al Frente Polisario, el presidente de la República Saharaui cuestiona la credibilidad de una mediación estadounidense que respalda de antemano la propuesta marroquí. Washington no puede impulsar conversaciones mientras presenta la autonomía como el único desenlace aceptable y concede espacio político a interlocutores alternativos con los que debilitar la representación del Frente Polisario.

Esa advertencia adquiere mayor sentido al leer ¿Sabías que el plan marroquí no es la única propuesta para el Sáhara Occidental en la mesa del Consejo de Seguridad?. El Frente Polisario ha presentado ante Naciones Unidas una alternativa que mantiene abierto el resultado: referéndum, garantías mutuas y relaciones estratégicas con Marruecos si el pueblo saharaui elige la independencia. Una propuesta decide de antemano que el territorio pertenece a Marruecos; la otra permite que sean los saharauis quienes decidan.

El mismo principio aparece en Brahim Ghali valora positivamente la Ley de Nacionalidad Saharaui, pero recuerda que no sustituye la autodeterminación. La futura ley puede reparar parte del abandono sufrido por quienes nacieron durante la administración española y por sus familias. Pero una reparación individual, por necesaria que sea, no resuelve la responsabilidad colectiva de España ni sustituye el derecho del pueblo saharaui a recuperar su territorio y ejercer su soberanía.

En EL OBSERVADOR SAHARAUI, la jornada dejó una reflexión complementaria: Trump no puede mediar en el Sáhara Occidental si ya ha elegido el resultado. También recogimos la condena de las organizaciones saharauis a la visita del embajador estadounidense a El Aaiún ocupado, una actuación especialmente significativa porque combina respaldo político, presencia diplomática y proyectos económicos en un territorio sobre el que Marruecos no posee soberanía reconocida internacionalmente.

Sahara Press Service llamó además la atención sobre el deterioro de la salud del preso político saharaui Mohamed Lamín Haddi y sobre la preocupación expresada por Irlanda ante la situación de los presos saharauis. Junto a estas denuncias, la recepción de los pequeños embajadores de paz en el Parlamento italiano recordó otra dimensión de la resistencia: la solidaridad que acompaña a los menores de los campamentos y mantiene visible una causa que demasiados gobiernos preferirían convertir en olvido.

La lectura conjunta de estas noticias deja una conclusión clara. Trump puede convocar reuniones, España puede aprobar una ley de nacionalidad y Marruecos puede organizar visitas diplomáticas o anunciar inversiones. Pero ninguna de esas actuaciones cambia la naturaleza del problema. El Sáhara Occidental sigue esperando una descolonización que solo puede concluir cuando su pueblo pueda decidir.