Nueve presos civiles saharauis del grupo de Gdeim Izik mantienen desde el 23 de septiembre una huelga de hambre abierta en las cárceles marroquíes de Kenitra, Tiflet 2 y Ait Melloul 2. Reclaman su reagrupamiento, el traslado a prisiones del Sáhara Occidental próximas a sus familias, mejores condiciones de comunicación y atención sanitaria y, sobre todo, el cumplimiento de decisiones y recomendaciones internacionales que llevan años acompañando su caso. (spsrasd.info)
La protesta no aparece de la nada. Es la continuación directa de la huelga que Naâma Asfari mantuvo durante 47 días entre junio y julio y que suspendió el 24 de julio después de abrirse un diálogo con la administración penitenciaria marroquí. Según la Asociación Francesa de Amigos de la RASD, entonces se abordaron compromisos relacionados con el acercamiento de los presos a sus familias, las visitas y las comunicaciones. Dos meses después, los presos sostienen que esos compromisos no se han aplicado. (frontlinedefenders.org) (spsrasd.info)
La nueva huelga comenzó con nueve participantes. Son Mohamed Bani, Abdallah Abbah, Mohamed Lamine Haddi, El Bachir Khada, Sidi Bachir Boutenguiza, Ahmed Sbai, Naâma Asfari, El Hassan Azaoui y Hassan Dah, repartidos entre tres establecimientos penitenciarios. Afrik.com señala que todos reclaman también que se ejecuten las decisiones adoptadas sobre su situación por el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria y el Comité contra la Tortura, y que la MINURSO incorpore finalmente competencias de vigilancia de los derechos humanos.
La administración penitenciaria marroquí ha ofrecido una versión muy distinta. La Delegación General de Administración Penitenciaria y Reinserción asegura haber recibido únicamente seis notificaciones de huelga y sostiene que la protesta responde a consideraciones políticas relacionadas con la proximidad de la reunión del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental. También afirma que las cárceles existentes en el territorio no están clasificadas para internos condenados a penas tan largas. Sin embargo, reconoce que uno de los presos ya fue trasladado anteriormente a la prisión de El Aaiún, una excepción cuya diferencia con el resto no explicó. (afrik.com) (lobservateur.info)
Ahora la situación ha dado un nuevo paso. La Liga para la Protección de los Presos Saharauis denuncia que, desde el inicio de la huelga, los participantes han sido sometidos a aislamiento, prohibición de llamadas telefónicas y restricciones en el contacto con sus familias. La organización ha expresado especial preocupación por El Bachir Khada, detenido en Tiflet 2, después de que su familia fuera informada al llegar a la prisión de que había sido trasladado a Agadir. Según la Liga, hasta este viernes no había podido conocerse con precisión su lugar de internamiento.
La organización saharaui considera estas medidas una respuesta punitiva a la protesta y responsabiliza a Marruecos de la integridad física y psicológica de los huelguistas. Ha reclamado la intervención del Consejo de Seguridad, del Comité Internacional de la Cruz Roja y de las organizaciones internacionales de derechos humanos, además de reiterar la petición de que la MINURSO cuente con un mandato específico para observar la situación de los derechos humanos.
Detrás de esta nueva huelga continúa estando el expediente de Gdeim Izik, abierto desde el desmantelamiento del campamento saharaui en noviembre de 2010 y los procesos judiciales posteriores. Naâma Asfari fue condenado a treinta años de prisión; otros integrantes del grupo recibieron penas que van desde veinte años hasta cadena perpetua. El Comité contra la Tortura concluyó ya en 2016, en el caso de Asfari, que Marruecos había vulnerado la Convención al no investigar adecuadamente sus denuncias de tortura y al utilizar declaraciones que él afirmaba haber firmado bajo coacción.
A ello se añadió en 2023 la Opinión 23/2023 del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, que examinó la situación de integrantes del grupo de Gdeim Izik y consideró arbitrarias esas detenciones. Ese pronunciamiento es precisamente uno de los que los presos vuelven a invocar ahora mientras reclaman que las decisiones de Naciones Unidas tengan consecuencias reales y no permanezcan únicamente sobre el papel.
La protesta llega además en un momento especialmente sensible. Faltan pocas semanas para que el Consejo de Seguridad vuelva a abordar el Sáhara Occidental y el mandato de la MINURSO, mientras en Ginebra el Consejo de Derechos Humanos escucha nuevamente denuncias saharauis sobre la ausencia de mecanismos internacionales independientes de protección. Afrik.com subraya precisamente esa coincidencia entre la huelga, la sesión de otoño en Ginebra y la próxima renovación de la misión de Naciones Unidas.
Dieciséis años después de Gdeim Izik, los mismos presos vuelven a recurrir a la huelga de hambre para reclamar derechos, acercamiento familiar y cumplimiento de decisiones internacionales. La cuestión ya no es únicamente cuánto tiempo pueden resistir sin comer, sino cuánto tiempo pueden seguir acumulándose resoluciones, compromisos y denuncias sin que cambie su situación.
Fuente principal: Sahara Press Service, 25 de septiembre de 2026.
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Nueve presos civiles saharauis del grupo de Gdeim Izik mantienen desde el 23 de septiembre una huelga de hambre abierta en las cárceles marroquíes de Kenitra, Tiflet 2 y Ait Melloul 2. Reclaman su reagrupamiento, el traslado a prisiones del Sáhara Occidental próximas a sus familias, mejores condiciones de comunicación y atención sanitaria y, sobre todo, el cumplimiento de decisiones y recomendaciones internacionales que llevan años acompañando su caso. (