Generación de la Amistad saharaui: La mariposa | Por Limam Boisha

Generación de la Amistad saharaui: La mariposa | Por Limam Boisha

El susurro de las nubes alcanzaba el Corazón de Zaa-zaiat mientras que en otras regiones del Sahara la sequía había diezmado rebaños y devorado hasta el matiz verde que había en los árboles, y algunos animales dejaban para siempre sus esqueletos como señales bajo las ramas de las acacias espinosas.

Dos años esperó el marido y dos años esperó Trel-lu, pero todo seguía igual, como la primera noche, cuando Trel-lu acató la voluntad paterna de casarse con su primo. Ella lo repudió en secreto y nunca se acercó a su lecho. En las noches en las que él aparecía, ella se acostaba la última, se llevaba unas mantas de la jaima y se dormía en la cocina. Por la mañana se despertaba la primera para que nadie sospechara.  Jamás el marido intentó obligarla, pensando que con paciencia podría ablandarla.

Algunas tardes, cuando el rebaño regresaba de vuelta al campamento, las mujeres se preguntaban, colmadas de satisfacción al ver sus rebaños engordar y multiplicarse, cuándo llegaría la lluvia de la vida a Trel-lu. En una ocasión una de las mujeres del frig le confió que el mejor remedio para tener hijos, cuando fallaban todos los intentos, era tragar una mariposa viva.

Un día Trel-lu vio a la mujer que le confió el secreto de la fecundidad, esperándola sentada sobre la cresta de una duna.

(…)

Leer texto completo en: Generación de la Amistad saharaui: La mariposa