Hassan II, Trump y el pueblo saharaui – Haddamin Moulud Said

Imágenes de la Marcha Verde marroquí de 1975, con retratos de Hassan II y banderas de Marruecos. Para ilustrar el artículo «Hassan II, Trump y el pueblo saharaui», de Haddamin Moulud Said.

La retirada de la MINURSO abre interrogantes que van más allá del futuro de una misión de Naciones Unidas. En este artículo remitido a NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL, Haddamin Moulud Said recupera dos precedentes históricos —la Marcha Verde de 1975 y la retirada mauritana de 1979— para examinar los riesgos que plantea la desaparición de la presencia internacional sobre el terreno.

El autor establece una relación entre tres momentos separados por medio siglo: la exigencia de retirada dirigida a Marruecos por el Consejo de Seguridad en 1975, la ampliación de la ocupación marroquí tras la salida de Mauritania en 1979 y el actual cierre de la MINURSO. Su reflexión plantea una cuestión central: qué garantías impedirán que una nueva retirada internacional facilite otros hechos consumados mientras el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui sigue reconocido por Naciones Unidas.

Publicamos íntegramente el artículo de Haddamin Moulud Said.


Hassan II, Trump y el pueblo saharaui

Por Haddamin Moulud Said

En noviembre de 1975, Hassan II explicó a los participantes en la Marcha Verde cómo debían comportarse en su invasión del Sáhara Occidental:

«Si encuentras a un español, sea militar o civil, estréchale la mano y abrázalo. Si te agreden otros que no sean españoles, debes saber que tu valeroso ejército está presente, preparado para protegerte y defenderte».

Hoy, la retirada de la MINURSO permite imaginar una nueva versión de aquella escena. Como recreación política, el mensaje podría ponerse en boca de Trump:

«Si encuentras a un israelí, estréchale la mano y abrázalo. Los observadores de Naciones Unidas se retiran y Washington reconoce tu soberanía. Si los saharauis se oponen, recuerda quiénes son tus aliados».

El reconocimiento estadounidense ya existía; lo que cambia es la presencia sobre el terreno de una misión internacional. Su desaparición puede alimentar, en Rabat, la percepción de que disminuyen los obstáculos para extender su control sobre las zonas situadas al este del muro.

Para comprender el alcance histórico de esta cuestión, conviene volver al 6 de noviembre de 1975.

Ese día, el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 380. Deploró la realización de la Marcha Verde y pidió a Marruecos retirar inmediatamente del Sáhara Occidental a todos sus participantes. La resolución identificaba una actuación concreta y dirigía a Marruecos una exigencia de retirada.

Más de medio siglo después, la palabra retirada vuelve a ocupar el centro de una comunicación de Naciones Unidas. Pero quienes deben replegarse ahora son los integrantes de la misión internacional. El portavoz del secretario general, Stéphane Dujarric, ha anunciado el comienzo de su liquidación y del repliegue ordenado de sus recursos y efectivos.

En 1975, Naciones Unidas pidió que salieran los participantes en la marcha marroquí. En 2026, anuncia que se retira su propia misión.

No son actos jurídicos equivalentes. Entonces habló el Consejo mediante una resolución; ahora el portavoz comunica las consecuencias de que no se haya renovado un mandato. Aun así, la inversión política resulta difícil de ignorar. La organización que pidió frenar una entrada anuncia ahora su salida institucional sin que el pueblo saharaui haya podido decidir libremente el futuro del territorio.

Existe, además, otro precedente que impide contemplar esta retirada con tranquilidad: el de Mauritania en 1979.

El 10 de agosto de aquel año, Mauritania y el Frente Polisario firmaron un acuerdo de paz por el que la primera renunciaba a sus reivindicaciones sobre el Sáhara Occidental. Marruecos extendió después su control al territorio evacuado por las fuerzas mauritanas.

La Asamblea General abordó ambos acontecimientos en su Resolución 34/37, de 21 de noviembre de 1979. Acogió favorablemente el acuerdo de paz y, en el mismo texto, deploró profundamente la continuación de la ocupación marroquí y su ampliación al territorio recientemente evacuado por Mauritania. También instó a Marruecos a poner fin a la ocupación.

Naciones Unidas reconoció el paso hacia la paz y denunció la expansión territorial. Pero esa denuncia no bastó para revertir lo ocurrido.

El precedente no permite afirmar que la historia vaya a repetirse. Mauritania era una parte beligerante que controlaba territorio; la MINURSO es una misión internacional cuya retirada no elimina la presencia ni la resistencia del Polisario. Sin embargo, la experiencia de 1979 obliga a preguntar quién puede aprovechar una retirada y qué garantías impedirán que se convierta en una nueva oportunidad de expansión.

Dujarric acompaña el anuncio actual con una afirmación esencial: la falta de renovación de la MINURSO no anula el derecho inalienable del pueblo saharaui a la libre determinación. La continuidad del derecho queda expresamente defendida mientras se desmonta el instrumento creado para contribuir a hacerlo efectivo.

Es una afirmación necesaria, pero insuficiente para despejar el peligro. En 1979 también se reafirmaron los derechos del pueblo saharaui y se denunció expresamente la ampliación de la ocupación. La claridad de aquellas palabras no impidió que el control territorial marroquí se consolidara.

La pregunta pendiente es qué presencia, qué garantías y qué mecanismos sustituirán a los que desaparecen. Reafirmar la libre determinación mientras se pierde capacidad de observación exige explicar cómo se evitará que nuevos hechos consumados reduzcan todavía más las posibilidades de ejercerla.

Hassan II ofrecía abrazos a los españoles mientras anunciaba protección militar frente a otros adversarios. La recreación contemporánea sustituye al español por el aliado israelí y coloca detrás el reconocimiento estadounidense. El pueblo saharaui sigue afrontando el riesgo de que las relaciones entre terceros determinen las condiciones de su propia existencia política.

En 1975, el Consejo pidió retirar a los participantes en la Marcha Verde. En 1979, la Asamblea denunció la ampliación de la ocupación tras la retirada mauritana. En 2026, la Secretaría General anuncia el repliegue de la misión y recuerda que el derecho saharaui permanece.

El derecho permanece. La cuestión es qué hará Naciones Unidas para que, entre una retirada y otra, no sigan retrocediendo las posibilidades de ejercerlo.

Haddamin Moulud Said

Valencia, 1 de noviembre de 2026


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