Israel y Marruecos abrirán embajadas tras una cumbre con Estados Unidos que vuelve a situar al Sáhara Occidental en el acuerdo

Gideon Sa’ar, Nasser Bourita y Mike Waltz durante la reunión trilateral celebrada en Nueva York el 16 de septiembre de 2026. | Redes sociales

Israel y Marruecos elevarán sus actuales representaciones diplomáticas y nombrarán embajadores tras la reunión celebrada en Nueva York con el patrocinio de Estados Unidos. El acuerdo incluye también inversiones, vuelos y visitas de alto nivel, pero recupera además uno de los elementos políticos que acompañaron a la normalización de 2020: la posición estadounidense e israelí sobre el Sáhara Occidental.

Seis años después, el Sáhara Occidental continúa formando parte del entramado político que acompañó a la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel. La reunión celebrada el 16 de septiembre en Nueva York entre el ministro israelí de Exteriores, Gideon Sa’ar; su homólogo marroquí, Nasser Bourita, y el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha servido para dar un nuevo paso: las actuales oficinas de enlace serán elevadas al rango de embajadas y ambos países nombrarán embajadores.

El acuerdo incluye además la ampliación de los vuelos entre ambos países, la conclusión antes de final de 2026 de acuerdos para proteger las inversiones y evitar la doble imposición y la preparación de visitas recíprocas de alto nivel. No es casual que el encuentro se haya producido coincidiendo con el sexto aniversario de los Acuerdos de Abraham. La propia comunicación israelí presenta estas medidas como una profundización de la relación iniciada en 2020.

Pero hay una parte de la declaración que resulta especialmente significativa desde el Sáhara Occidental. Según el texto de la declaración conjunta reproducido por distintos medios, Estados Unidos e Israel reafirman su reconocimiento de la soberanía que Marruecos reclama sobre todo el territorio saharaui y vuelven a respaldar la propuesta marroquí de autonomía. No estamos, por tanto, únicamente ante un acuerdo sobre embajadas, comercio o conexiones aéreas. El Sáhara Occidental vuelve a quedar incorporado expresamente al marco político de la relación entre Washington, Rabat y Tel Aviv.

Para entender su importancia hay que regresar a diciembre de 2020. Entonces, Marruecos restableció sus relaciones con Israel dentro del proceso promovido por la Administración Trump y Estados Unidos reconoció la pretendida soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. La conexión entre ambos movimientos no es una interpretación realizada seis años después: las informaciones de aquel momento describieron el reconocimiento estadounidense como la contrapartida política que acompañó al acuerdo de normalización.

Lo ocurrido ahora en Nueva York muestra la continuidad de aquel entendimiento. Las relaciones diplomáticas avanzan desde las oficinas de enlace hacia las embajadas; la cooperación económica pretende ampliarse; regresan los vuelos y se anuncian nuevos encuentros políticos. Y, junto a todo ello, permanece la posición sobre el Sáhara Occidental que acompañó al pacto original. Lo que en 2020 apareció como una pieza esencial de la operación diplomática sigue presente en 2026.

Hay, sin embargo, una diferencia fundamental entre un reconocimiento político bilateral y el estatuto internacional de un territorio. Las posiciones adoptadas por Estados Unidos o Israel no convierten por sí mismas al Sáhara Occidental en territorio marroquí ni concluyen su proceso de descolonización. El territorio continúa incluido por Naciones Unidas entre los Territorios No Autónomos y la cuestión de su estatuto definitivo sigue vinculada en el marco de la ONU al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Por eso la fotografía de Nueva York tiene una lectura que va más allá de los tres hombres que aparecen en ella. Sa’ar, Bourita y Waltz representan la continuidad de una arquitectura política construida en 2020 y reforzada ahora con nuevas relaciones diplomáticas y económicas. Seis años después, pueden cambiar las embajadas, los vuelos y los acuerdos comerciales. Lo que no ha cambiado es que el Sáhara Occidental continúa apareciendo como una de las piezas de esa relación, mientras el pueblo saharaui sigue esperando poder decidir libremente su futuro.

Fuentes: Misión de Estados Unidos ante Naciones Unidas y Europa Press.

Declaración conjunta de Estados Unidos, Marruecos e Israel

Europa Press | Israel y Marruecos acuerdan en Nueva York elevar sus misiones diplomáticas a embajadas


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