La foto oficial de la XIII RAN España–Marruecos muestra un posado impecable y cuidadosamente orquestado. Una “familia feliz” en la escalinata de Moncloa que proyecta armonía mientras oculta la renuncia más grave de la política exterior española: abandonar la legalidad internacional sobre el Sáhara Occidental. España posa satisfecha junto a la potencia ocupante evitando toda mención a la autodeterminación, la represión en los territorios ocupados y su responsabilidad como potencia administradora.
La escena favorece a Rabat en un momento clave. El expolio de los recursos saharauis continúa, las sentencias europeas siguen ignoradas y la presión sobre Canarias crece en lo marítimo y lo geoestratégico. Nada de esto aparece en la coreografía diplomática. Las sonrisas sustituyen a los principios y la agenda marroquí vuelve a imponerse sin resistencia visible.
La fotografía sugiere normalidad, pero evidencia la asimetría entre ambos gobiernos. Marruecos aprovecha cada cumbre para avanzar su estrategia sobre el Sáhara y el Atlántico, mientras España diluye su responsabilidad histórica en gestos protocolarios y mensajes vacíos. El relato oficial que acompaña a la RAN está desconectado del derecho internacional, pero perfectamente alineado con las necesidades propagandísticas de Rabat.
La ausencia del Sáhara en la agenda visible no es un descuido: es una táctica política. Se intenta convertir el conflicto en un asunto “superado” pese a que la ONU, el Tribunal de Justicia de la UE y la propia historia desmienten esa ficción. Cada foto de este tipo contribuye al borrado progresivo del pueblo saharaui. Se legitima la ocupación sin nombrarla y se oculta la represión sin admitirla, mientras se vende una estabilidad que solo existe desde Madrid.
El Gobierno podrá presentar esta imagen como símbolo de “excelentes relaciones”, pero es, en realidad, el retrato de una claudicación. Marruecos obtiene legitimidad y capital diplomático; España ofrece silencio y gestos; y el Sáhara Occidental queda, una vez más, fuera del encuadre. La familia feliz posa, pero la justicia sigue ausente.
LA FAMILIA FELIZ DE MONCLOA: sonrisas para Rabat, silencio para el Sáhara.
La foto oficial de la RAN proyecta armonía… mientras España se aleja del #DerechoInternacional y del pueblo saharaui.
España posa junto a la potencia ocupante sin mencionar ni autodeterminación, ni represión, ni presos políticos, ni expolio.
Imagen impecable; política devastadora.
La escena llega mientras Marruecos acelera el saqueo de recursos saharauis y aumenta la presión sobre Canarias.
Nada de eso aparece en la coreografía de Moncloa.
La ausencia del Sáhara en la agenda no es casual: es una estrategia para presentar el conflicto como “superado”.
La ONU y el TJUE dicen lo contrario.
La foto contribuye al borrado.
Marruecos obtiene legitimidad simbólica.
España ofrece silencio.
Y el Sáhara Occidental vuelve a quedar fuera del encuadre… y de la política.
La familia feliz posa.
La justicia no.
Cada gesto como este aleja a España de su responsabilidad histórica y del pueblo saharaui.
Carlos C. García – PLATAFORMA «No te olvides del Sahara Occidental»
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