La influencia marroquí en Francia, vista desde Francia

La influencia marroquí en Francia, vista desde Francia

 

Un artículo publicado en Algérie Patriotique ha puesto sobre la mesa un malestar creciente en sectores de la opinión pública francesa: la percepción de que instituciones y medios de comunicación están siendo instrumentalizados al servicio de agendas exteriores, entre ellas la del régimen marroquí. Más allá del tono o del marco del autor, el texto resulta revelador por una razón central: el debate ya no se limita a la política exterior, sino que interpela directamente a la calidad democrática y al papel de los medios públicos en Francia.

El artículo, firmado por M. Hamadouche y difundido el 1 de febrero de 2026, describe la reacción de numerosos internautas franceses ante un reportaje emitido por France 2, percibido como sesgado y plagado de falsedades sobre Argelia. Para una parte significativa del público, ese trabajo no respondió a criterios periodísticos equilibrados, sino que se alineó con una narrativa política concreta. En ese contexto, el nombre de Rachida Dati aparece reiteradamente en las críticas, como símbolo de una clase política acusada de diluir la frontera entre el interés general y agendas extranjeras.

El texto va más allá del caso concreto y señala un clima de exasperación: la sensación de que el servicio público audiovisual actúa como correa de transmisión de posiciones dictadas por el poder político y sus alianzas estratégicas. La polémica se intensifica cuando se mencionan las declaraciones de responsables gubernamentales percibidas como hostiles hacia Argelia y, en particular, cuando se subrayan vínculos familiares y profesionales con figuras clave de la diplomacia marroquí, como Omar Hilale, representante permanente de Marruecos ante la ONU. Más allá de si esas conexiones son directas o estructurales, el artículo sostiene que el resultado es un problema de credibilidad y confianza pública.

Desde una perspectiva más amplia, el autor recoge una crítica que gana terreno en Francia: la idea de que los grandes medios —públicos y privados— han dejado de ejercer como contrapesos y funcionan, en cambio, dentro de un ecosistema político-económico que prioriza intereses estratégicos y comerciales. En ese marco, se denuncia la marginación de las preocupaciones sociales y laborales, así como la rápida deslegitimación de cualquier contestación del modelo económico dominante. El malestar no se presentaría como una construcción artificial, sino como la expresión de una ruptura entre amplios sectores de la sociedad y unas élites percibidas como ajenas.

Lo que este debate revela sobre el Sáhara Occidental

Para NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL, este artículo tiene un interés específico: confirma, desde el interior de una gran democracia europea, dinámicas que el movimiento solidario con el pueblo saharaui lleva años denunciando. La cuestión del Sáhara Occidental actúa aquí como un auténtico revelador. Allí donde la influencia marroquí se normaliza sin control, el derecho internacional pasa a tratarse como una opinión más; la descolonización, como un “conflicto regional”; y el referéndum de autodeterminación, como una reliquia incómoda.

No se trata de suscribir lecturas conspirativas ni de generalizar acusaciones. El problema de fondo es otro y más grave: la aceptación acrítica de marcos narrativos impuestos, especialmente cuando afectan a un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Cuando medios públicos y responsables políticos adoptan esos marcos, se debilita la exigencia de legalidad internacional y se legitima, por la vía del relato, una ocupación que las Naciones Unidas no reconocen.

Una línea roja democrática

El texto francés alerta, con razón, de que ignorar o criminalizar estas críticas solo profundiza la fractura democrática. En el caso del Sáhara Occidental, esa fractura es especialmente visible: el silencio, el sesgo informativo o el alineamiento con planes unilaterales no son neutrales. Contribuyen a desplazar el foco desde los derechos del pueblo saharaui hacia los intereses estratégicos de terceros.

Que este debate emerja hoy en Francia no es anecdótico. Indica que la influencia marroquí —largamente denunciada por activistas, juristas y organizaciones saharauis— ha dejado de ser un tabú y empieza a ser cuestionada por sectores de la propia ciudadanía francesa. Para quienes defendemos una solución conforme al derecho internacional, es una señal que conviene observar con atención.


Nota editorial
NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL no suscribe todas las afirmaciones ni el marco general del artículo citado. Lo consideramos, sin embargo, un testimonio significativo del malestar creciente ante la confusión entre intereses públicos, agendas exteriores y tratamiento mediático del derecho internacional, con implicaciones directas para la cuestión del Sáhara Occidental.

ARTÍCULO CITADO: Les Français dénoncent le détournement de leurs institutions par les agents marocains – algerie patriotique – Journal d’actualité Algérie Internationale


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