LA RIOJA | Las doctoras que regresan a las jaimas en el desierto

LA RIOJA | Las doctoras que regresan a las jaimas en el desierto
Una comisión médica organizada desde el Hospital San Pedro parte este domingo a los campamentos de refugiados del Sahara junto a un equipo de Aspace-Rioja. Inés Roncero e Itziar Isidoro son de las que no han dudado en repetir. La comitiva está compuesta por seis especialistas de neuropediatría, Cardiología, neurología y rehabilitación, así, como un equipo de cinco personas de Aspace-Rioja, compuesto por un fisioterapeuta, educadores sociales y un terapeuta ocupacional, en respuesta a una invitación de la delegación saharaui y la asociación riojana de amigos de la República Saharaui. Esta es una respuesta a una invitación de la delegación saharaui y la asociación riojana de amigos de la República Saharaui y la comisión va prestar atención sanitaria en las Wilayas de Aaiún, Smara, Bojador, Auserd y Dajla.

Inés es neuróloga infantil. «Veo niños hasta los 14 años con problemas neurológicos de todo tipo: epilepsia, dolores de cabeza, problemas de movilidad y de aprendizaje… así de forma resumida», explica. Itziar es médico rehabilitadora y trabaja, sobre todo, con pacientes con discapacidad.

Este proyecto surgió desde el área de neuropediatría precisamente a raíz de los niños con discapacidad que venían en el programa ‘Vacaciones en paz’. «Estos niños, durante el verano, son atendidos en el Hospital San Pedro e intentamos dar cobertura con el máximo número de especialidades que precisa cada niño. Entonces se pensó que sería mucho más fácil programar esas necesidades si les veíamos antes de venir. Es decir, si nos anticipábamos a esos recursos que iban a necesitar», cuenta Itziar.

El balance de la primera edición de esta iniciativa fue muy positivo: «Todos los niños han sido vistos, han sido valorados, han recibido pruebas y tratamientos justo en el tiempo que necesitábamos».

Además, este viaje también les permite conocer las condiciones en las que viven en los campamentos y los recursos de los que disponen, para así poder adaptar las terapias. «Nos preguntábamos si las medidas que poníamos en marcha aquí luego se llevaban a cabo y hemos podido comprobar que, no en todos los casos, pero sí en bastantes, supone una mejora importante en la calidad de vida de estos niños», explica Itziar.

«Cuando conoces mejor el terreno, ves las necesidades específicas in situ, el medio en el que se mueven y, sobre todo, las cosas que no tienen, pues se te van ocurriendo más ideas que aportar», señalan las doctoras. Por ejemplo, como explica Inés, con respecto a la parte de la que se encarga, los fármacos: «Conociendo los que tienen allí, no vas a empezar un tratamiento farmacológico que no puedan continuar».

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