La Ley de Nacionalidad Saharaui ha entrado en una fase decisiva y el debate empieza a exigir claridad. En EL OBSERVADOR SAHARAUI publicamos hoy un breve que plantea una pregunta sencilla, pero necesaria: si alguien está en contra de esta ley, ¿por qué no pide abiertamente a los diputados y diputadas de las Cortes Generales que voten no?
No se trata de negar que el texto pueda tener límites, dudas técnicas o aspectos mejorables. Los tiene, como casi cualquier ley que llega a una fase parlamentaria compleja. Pero una cosa es señalar problemas reparables y otra muy distinta es contribuir a hundir una iniciativa que reconoce, aunque sea parcialmente, una deuda histórica, jurídica y política del Estado español con el pueblo saharaui.
La ley no sustituye el derecho de autodeterminación, no resuelve la descolonización pendiente ni borra la responsabilidad internacional de España. Pero sí puede abrir una vía de reconocimiento para personas saharauis nacidas bajo administración española y para sus descendientes. Por eso conviene distinguir entre la crítica útil y la desmovilización.
También conviene desmontar una acusación que empieza a circular con demasiada facilidad: presentar esta ley como una maniobra favorable a Marruecos. Esa lectura carece de sentido político. Marruecos no quiere que España reconozca una deuda histórica con el pueblo saharaui; quiere que esa deuda desaparezca. No quiere que se hable de saharauis nacidos bajo administración española; quiere imponer la idea de que todo quedó absorbido bajo su ocupación.
Por eso la pregunta sigue en pie. Quien crea que la Ley de Nacionalidad Saharaui debe caer, que lo diga claramente. Que pida el voto en contra. Que explique por qué prefiere mantener el bloqueo antes que abrir una vía de reparación parcial para miles de familias saharauis.
Nuestra posición es clara: la Ley de Nacionalidad Saharaui debe aprobarse. Con vigilancia, con exigencia, con mejoras si son posibles, pero debe salir adelante.
Leer el breve completo en EL OBSERVADOR SAHARAUI:
La Ley de Nacionalidad Saharaui ha entrado en una fase decisiva y el debate empieza a exigir claridad. En EL OBSERVADOR SAHARAUI publicamos hoy un breve que plantea una pregunta sencilla, pero necesaria: si alguien está en contra de esta ley, ¿por qué no pide abiertamente a los diputados y diputadas de las Cortes Generales que voten no?