MADRUGADAS ESPUMOSAS — Bubisher

Así empiezan las madrugadas saharauis, con un té con espuma, porque si no hay espuma, no es té. El primero, amargo, expone toda la dureza del desierto, quizás sabe a viento, o a lluvia sin hogar. El segundo, tierno, muy tierno, sabe a las caricias de los abuelos, a los panes de las madres; se…

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