Marruecos, entre la palmadita o el disparo por la espalda – Diario16

Marruecos, entre la palmadita o el disparo por la espalda – Diario16

 

Marruecos nunca va a ceder hasta conseguir su imperio y para ello su mayor obstáculo es España

Las relaciones entre España y Marruecos siempre han estado (y están) en un tobogán condicionadas a los caprichos e intereses de la monarquía alauita, que acostumbra a esconder sus problemas internos a costa de su vecino del norte, cuya debilidad en estas relaciones se muestra una y otra vez incapaz de mantener una postura firme y coherente ante los habituales desencuentros. Mientras la monarquía marroquí esté inmersa en la creación de un gran imperio con territorios que han sido, o son, de España hay pocas posibilidades de evitar los enfrentamientos periódicos que distorsionan estas relaciones.

No hay que retroceder al siglo XIX o al XX para comprobar cual débil es la línea trazada en las relaciones de ambos países. Marruecos rompió la baraja el pasado mes de mayo cuando comprobó que España no solo no estaba por la labor de seguir a Donald Trump reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, sino que en acción humanitaria acogió en un hospital de Logroño al enemigo público número uno del reino alauita, el creador y líder del Frente Polisario, Brahim Gali, alguien que aún mantiene su DNI y pasaporte español, además del argelino, tal como debieran tener todos los saharauis, a los que el Gobierno español de turno despojó de derechos al abandonar y entregar la administración saharaui a Marruecos y Mauritania, en 1975.

La ONU ha recordado en varias ocasiones que España sigue siendo la potencia administradora hasta la celebración de un referéndum de autodeterminación, ya que nunca entregó la soberanía de la antigua colonia, a pesar de que gobierno tras gobierno mire para otro lado. En realidad, lo que se pretende es no irritar al entorno de la monarquía sátrapa de Mohamed VI, cosa que evidentemente a veces no se consigue.

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