Marruecos ante la ONU: autodeterminación para Palestina, autonomía bajo soberanía marroquí para el Sáhara Occidental ocupado

Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, durante su intervención ante el Debate General de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026. Captura: UN Web TV.

El ministro marroquí Nasser Bourita utilizó la tribuna de la 81.ª Asamblea General para presentar a Marruecos como defensor del derecho internacional, reclamar un Estado palestino independiente y advertir contra las “milicias separatistas”. Cuando llegó al Sáhara Occidental, sin embargo, dio por cerrado prácticamente todo el espacio de solución fuera de la propuesta marroquí de autonomía como solución a la ocupación de un territorio no autónomo  y presentó su propia lectura de la resolución 2797 como un camino irreversible.

La intervención de Nasser Bourita ante la Asamblea General de Naciones Unidas merece ser escuchada completa, porque el apartado dedicado al Sáhara Occidental no aparece aislado. Antes, el ministro marroquí había elogiado a António Guterres, reivindicado a Naciones Unidas y al derecho internacional como pilares de la paz y dedicado una parte extensa a Palestina. Defendió la creación de «un Estado palestino independiente, soberano y viable», en las fronteras de 1967 y con Jerusalén Este como capital, y anunció además la participación de Marruecos en una fuerza internacional de estabilización en Gaza, con formación de la policía palestina, despliegue de oficiales militares de alto rango, un hospital de campaña y programas contra el extremismo.

Hubo además otro pasaje significativo antes de llegar directamente al Sáhara Occidental. Bourita denunció el crecimiento de los «grupos armados no estatales» y de las «milicias separatistas», que vinculó con organizaciones terroristas, redes criminales y mercenarios, y sostuvo que sería un error considerar que alguno de esos grupos pudiera ser «pacífico o constructivo», porque, según afirmó, todos recurren a la violencia. No mencionó expresamente ni al Frente POLISARIO ni a organizaciones armadas palestinas, pero formuló la categoría sin introducir excepciones, de modo que su alcance puede plantear también la cuestión de dónde sitúa Marruecos a estas últimas.

Cuando finalmente abordó el Sáhara Occidental, el tono cambió de la descripción general a una formulación casi cerrada del resultado. Bourita aseguró que la resolución 2797, aprobada en octubre de 2025, había producido un “punto de inflexión histórico” y colocado el expediente en un camino “irreversible”. A continuación enumeró seis principios que atribuyó al Consejo de Seguridad. El primero fue inequívoco: “no hay solución fuera del marco de la autonomía bajo soberanía marroquí”. El segundo sostuvo que tampoco existe otra base negociadora fuera de la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos.

Ahí resulta imprescindible separar lo que dijo Bourita de lo que dice la resolución. El Consejo de Seguridad decidió que las negociaciones tomaran como base la propuesta marroquí de autonomía y señaló que una autonomía genuina podría representar el resultado más factible. Pero el mismo texto reafirma su compromiso con una solución política justa, duradera y aceptable para las partes, de acuerdo con la Carta de Naciones Unidas, incluido el principio de libre determinación. La resolución, por tanto, fortaleció considerablemente el lugar de la iniciativa marroquí en el proceso, pero no contiene literalmente la afirmación de Bourita de que no existe ninguna solución posible fuera de la autonomía bajo soberanía marroquí.

El ministro enlazó además su argumentación con las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre. Presentó la participación de los habitantes de las que Rabat denomina “provincias saharianas marroquíes” como una expresión de representación democrática y de gestión cotidiana del territorio. Es una conexión políticamente importante: Marruecos lleva a la misma tribuna de Naciones Unidas tanto su interpretación de la resolución 2797 como la integración electoral del territorio dentro de sus propias instituciones.

También es significativo el lenguaje elegido por Bourita ante la propia Asamblea General. No habló del Sáhara Occidental como territorio pendiente de descolonización, sino de la “cuestión del Sáhara marroquí”, de un “conflicto regional” y de las “provincias saharianas marroquíes”. Es la terminología con la que Rabat presenta su posición como un hecho ya consolidado. Naciones Unidas, sin embargo, continúa incluyendo al Sáhara Occidental en su lista de Territorios No Autónomos desde 1963, y la cuestión sigue figurando en la agenda de sus órganos de descolonización.

La referencia de Bourita a las elecciones legislativas del día siguiente tampoco fue casual. El ministro presentó la participación electoral en las zonas bajo control marroquí como prueba de “representación democrática” y de integración en la administración del Reino. De ese modo unió en un mismo discurso la autonomía, la resolución 2797, el desarrollo económico y las elecciones marroquíes. Pero esos comicios pertenecen al sistema político de Marruecos y no modifican por sí mismos el estatuto internacional del territorio, que Naciones Unidas continúa tratando separadamente como una cuestión de descolonización.

Por eso la intervención de Bourita tiene interés más allá de una frase sobre la autonomía. Es probablemente una de las exposiciones más nítidas de cómo Rabat quiere llegar al octubre saharaui de Naciones Unidas: presentar la autonomía como horizonte ya establecido, el statu quo como agotado y la resolución 2797 como el comienzo de una fase prácticamente irreversible. Frente a esa interpretación queda el propio texto del Consejo de Seguridad, que reforzó la propuesta marroquí pero mantuvo la referencia a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental.

Y queda también una imagen difícil de ignorar dentro del mismo discurso: Bourita defendió ante la ONU el derecho de los palestinos a un Estado independiente y, pocos minutos después, sostuvo que para el Sáhara Occidental no existe solución fuera de una autonomía bajo soberanía marroquí. No hace falta añadir demasiado más. La comparación está en sus propias palabras.

Fuente primaria: intervención de Nasser Bourita ante el Debate General de la 81.ª Asamblea General, 22 de septiembre de 2026. Ver intervención completa en UN Web TV


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